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Navarra halla una luz de esperanza para la mariposa Graellsia isabellae

Un estudio en Roncal y Salazar confirma la amenaza que la contaminación lumínica supone para las polillas y demuestra que un tipo de lámpara puede salvarles del peligro

Navarra halla una luz de esperanza para la mariposa Graellsia isabellae
Actualizado el 23/06/2021 a las 06:00
Una mariposa icónica de Navarra, sobre todo de los valles de Roncal y Salazar, la vistosa Graellsia isabellae puede haber ganado una nueva luz, una lámpara que salve de una grave amenaza a esta especie y a decenas de polillas nocturnas que tienen su hábitat en la Comunidad foral. Un estudio sobre la iluminación nocturna en una decena de localidades de pueblos de estos dos valles no solo ha determinado algo que ya se conocía, el perjuicio que causa en los insectos y otros animales la luz en la oscuridad. También ha encontrado una posible solución, un tipo de lámpara llamada PC Ámbar que no atrae a las mariposas nocturnas de manera inexorable, al menos no tanto, y eso puede ser clave para su supervivencia y para la conservación de unos ecosistemas que dependen más de lo que parece de los insectos.
Se conocen cada vez más los peligros de la contaminación lumínica. La luz que emiten por la noche las lámparas de pueblos y ciudades no solo tapan la visión de las estrellas y la vía láctea; hay estudios que señalan que puede afectar a nuestra salud porque distorsiona la segregación de melatonina o los ciclos circadianos, los que adaptan el cuerpo a la noche y el día. “Hay problemas medioambientales que todos tenemos claros, como los residuos o las emisiones de CO2; sin embargo, no existe conciencia sobre la contaminación lumínica, cuando es un problema de la misma entidad o casi, para la conservación del planeta”, explica Carlos Armendáriz Garraza, biólogo de la empresa pública Gestión Ambiental de Navarra y uno de los autores del estudio, junto a su compañero Kike Vergara Jiménez y el profesor de la Universidad del País Vasco Iker Pardo Guereño.
El exceso de luz durante la noche también afecta a la fauna y a los ecosistemas. “Hasta hace 200 años solo estaban la Luna y las estrellas. Ahora se está iluminando de manera masiva y eso tiene incidencia en todas las especies que viven de noche: afecta a su reproducción, a sus migraciones, a todas sus funciones vitales”, apunta el biólogo. Las aves que migran de noche, confundidas por las luces de la ciudad, cambian su camino. “En Nueva York se ha llegado al punto que acaban chocando con los edificios”. La iluminación de puentes y orillas también “ha afectado a la conservación de los peces en el río, y a la del zooplancton”.
Navarra halla una luz de esperanza para la mariposa Graellsia isabellae
 
Por supuesto, también afectan a los insectos, y en particular a muchas polillas que sufren fototaxis, el fenómeno de que la luz les atrae, sin que sepa exactamente por qué. El caso es que esas mariposas acaban revoloteando en torno a las lámparas durante horas, y mientras tanto “no se alimentan, no se reproducen… Hay estudios recientes que achacan en gran parte el declive de los insectos, las reducciones importantes de su población, a la contaminación lumínica”. No es un asunto baladí. Los insectos, y la mitad de ellos son nocturnos, se encuentran en la base de los que se llama la cadena trófica, la cadena de alimentación en los ecosistemas. “Sin ellos el resto de eslabones se caen y gran parte de la biodiversidad desaparecería. Eso, sin contar que tienen funciones básicas como la polinización”.

LÁMPARAS Y PUEBLOS
Navarra, con el Planetario, forma parte de un proyecto, Pirineos la Nuit, que involucra a instituciones francesas y catalanas y está integrado en el programa europeo Poctefa, que busca proteger la oscuridad nocturna en los parajes fronterizos. Y eso, entre otras acciones, implica estudiar si la luz afecta para mal a los animales del Pirineo y buscar soluciones. Es en este ámbito en el que se ha desarrollado el estudio de Armendáriz, Pardo y Vergara, que recientemente se presentó en el congreso ALAN (Luz Artificial por la Noche, por sus siglas en inglés) y que aporta una cualidad que no todos los estudios consiguen: demostrar que existe una solución a un problema y que existe la tecnología para lograr esa solución.
Lo que hicieron fue colocar trampas en las lámparas de una decena de pueblos de Roncal y Salazar para intentar medir qué tipo de iluminación era más o menos perniciosa para las polillas. “En los ecosistemas más naturales, la incidencia de las luces de unos pueblos pequeños puede tener importancia. En Pamplona, en pleno Carlos III, su influencia es nula, porque las poblaciones naturales de polillas ya están desplazadas por lo menos hasta el parque fluvial. Pero los pueblos están rodeados de poblaciones naturales”.
Además, estas localidades de Roncal y Salazar cuentan con casi todos los tipos de lámparas que existen, lo que permitía compararlas entre sí. “La luz, cuanto más emita en el rango de los ultravioletas y los azules, que son esas lámparas que nosotros vemos blancas, más atraen a los insectos y más luz lanzan a la atmósfera. Se dispersa mucho y las especies la ven enseguida. En cambio, cuanto más naranja y amarillas atraen menos”. Ya se sabía que lámparas tradicionales como las de vapor de mercurio, que estudiaron en Isaba, Izal e Iciz, y los halogenuros metálicos, que vieron en Garde, son tremendamente atractivas para los insectos. Las lámparas de vapor de sodio, que los autores del estudio encontraron en Bigüezal, Lumbier, Urzainqui o el polígono de Iciz, son más cálidas y mejores, pero en los últimos tiempos se están sustituyendo en muchos sitios por los modernos y más eficientes led blancos, que no emiten en ultravioleta pero sí tienen picos azules que atraen polillas. Los tienen Ibiliceta y Uscarrés.
Finalmente pueblos como Roncal y Vidángoz, animados por el hecho de que el valle ha recibido el sello de destino turístico Starlight por la calidad de su cielo estrellado, han instalado un nuevo tipo de lámpara, llamada PC Ambar, de la que se sabía que lanza poca luz a la atmósfera. Ahora, este estudio ha sido probablemente el primero que ha demostrado algo que se suponía pero no estaba probado: “Son las mejores desde la sostenibilidad del ambiente, porque atraen a muy pocas especies y a muy pocos ejemplares”, asegura Armendáriz. El diseño del estudio, con trampas colgadas de las lámparas donde caían los insectos atrapados por la luz, les ha dado además “datos reales. Otros sistemas de muestreo han sido experimentales, y analizaban solo la lámpara, no toda la farola”.
En total, en las distintas trampas atraparon casi 2.400 insectos, de los que más de 1.600 fueron macrolepidópteros, la denominación científica de las polillas. Las había de 135 especies, aunque más de la mitad pertenecían solo a 14. Los resultados fueron muy claros: por ejemplo, la comparación entre el número de individuos atrapados constató que que las lámparas PC-Ambar y las de vapor de sodio ejercían una atracción sobre entre ocho y cuatro veces menor que las de vapor de mercurio. Si lo que se comparaban era el número de especies, las diferencias también eran grandes.
Los resultados sobre las mariposas nocturnas, además, quizá se podrían extender a otros insectos voladores. Eso parece deducirse de los más de 300 ejemplares de escarabajos que aparecieron en las trampas, sobre todo pertenecientes a dos especies. Como ocurría con las polillas el número de ejemplares capturados bajo las lámpàras de vapor de mercurio o las de halogenuros metálicos fue muy superior a las de vapor de sodio y las PC Ámbar.
Navarra halla una luz de esperanza para la mariposa Graellsia isabellae

UNA MARIPOSA ICÓNICA
Una de las mariposas a las que se dirigía en especial el estudio era Graellsia isaballae, un bello insecto de alas verdes, “una especie espectacular que vive en el Pirineo, que en Navarra está sobre todo en Roncal y Salazar, aunque también se puede encontrar alguna en el Valle de Aranguren”. Pues bien, solo las lámparas PC Ámbar no las atraen. Las otras cuatro, incluido el led blanco, sí. En cambio, resultó que la otra mariposa en la que se fijaron especialmente los autores, Proserpinus proserpina, una especie amenazada, no se ve atraída por las lámparas. “Una buena noticia”.
El estudio, apunta Armendáriz, no sólo ha revelado un problema, sino que ha encontrado su solución y el hecho de que ya existe la tecnología para aplicarla., cuando “en conservación muchas veces no sabemos cómo responder a los impactos”. En este caso, pasa por extender las lámparas PC Ambar y los biólogos miran en ese sentido a la Administración. “Hasta ahora, el criterio de Industria para dar ayudas para que los ayuntamientos cambiaran su iluminación era la reducción del consumo. Eso está bien, porque también supone reducir la emisión de gases de efecto invernadero. Pero quizá, sobre todo en lugares con valores ambientales relevantes, donde vive por ejemplo Graellsia isabelae u otras comunidades de polillas, debería tenerse en cuenta la conservación de la biodiversidad, sabiendo que existe tecnología para ello”. Por el momento, los biólogos trabajan para delimitar el área de distribución de polillas como la verde Graellsia. “A los pueblos les podemos dar recomendaciones cuando se planteen cambiar de iluminación”.
ILUMINACIONES
Lámparas blancas de vapor de mercurio. Tipo de iluminación tradicional, que se generalizó a partir de los años 30 del siglo XX. Están compuestas de un tubo de descarga de cuarzo relleno de vapor de mercurio. Su luz es de color azul verdoso, sin radiaciones rojas, aunque a veces se añaden sustancias fluorescentes para que emitan en esta zona del espectro. El estudio asegura que es la de “mayor impacto” sobre las polillas.

Halogenuros metálicos. Es un tipo de lámpara bastante similar, en la que dentro del tubo se encuentra una mezcla de argón, mercurio y haluros metálicos. Creadas en los años 60, son generalmente de alta potencia y reproducen bien todos los colores. También emiten luz ultravioleta, y por tanto tienen un gran capacidad de atraer insectos.

Lámparas de vapor de sodio. En este caso el gas que está dentro del tubo es vapor de sodio. Han sido muy utilizadas para el alumbrado público. Su luz es cálida de tono amarillo-naranja y su capacidad de atracción de los insectos es baja.

Led blanco. Se trata de una tecnología completamente distinta, que utiliza un material semiconductor. Es muy eficiente y necesita menos energía que los sistemas tradicionales. Su luz no emite ultravioletas, pero sí todo el espectro visible, con picos en el azul y el verde. Su capacidad de atracción es muy variable y su instalación, dice el estudio “podría no reducir significativamente el impacto” sobre las polillas.

Led PC Ámbar. Este nuevo tipo de tecnología no solo se está mostrando como la mejor para conservar el cielo nocturno. El estudio hecho en Navarra es la primera evaluación empírica que demuestra también que su impacto sobre la fauna nocturna es la menor de todos los tipos de lámparas. Tiene reducidas emisiones de onda corta y sus picos están en colores cálidos.
Navarra halla una luz de esperanza para la mariposa Graellsia isabellae
LA CONTAMINACIÓN LUMÍNICA AFECTA A LOS MURCIÉRLAGOS MÁS AMENAZADOS
En paralelo al estudio sobre las polillas, también se llevó a cabo otro trabajo para indagar cómo la luz afecta a otra de los animales nocturnos por antonomasia, los murciélagos, que además tienen a las polillas como uno de sus principales alimentos. “Hay una relación directa entre ambos. Y como hay algunas especies de murciélago que están amenazadas y necesitan conservación, se quería ver qué factores les afectan a su conservación y si pueden corregirse”, apunta Armendáriz acerca de un trabajo que realizaron para Gestión Ambiental de Navarra Juan Tomás Alcalde, Xavier Puig e Iñaki Martínez.
En un primer vistazo , se podría pensar que el hecho de que las lámparas atraigan a las polillas y las retengan a su alrededor, debería ser una buena noticia para los murciélagos. Significa mucha comida a su merced en sitios muy concretos. “Sin embargo se ha visto que a algunas especies no les importa acercarse a las farolas donde encuentran comida, pero para otras la luz es un obstáculo. Son animales a los que les gusta cazar en la oscuridad. Para ellos la luz es una barrera para sus movimientos. Por tanto, cuanta más superficie tengamos iluminada, un mayor hábitat le quitamos a estos murciélagos”. El biólogo de Gestión Ambiental de Navarra señala que esos murciélagos para los que la luz es un problema son precisamente las especies en peor estado de conservación. “Las que sí cazan en las farolas son las especies más abundantes, las que se pueden ver por ejemplo en Pamplona”.
En la empresa pública prevén evaluar cómo afectarían a los murciélagos la instalación de lámparas PC Ambar, un estudio que el año pasado no pudieron hacer. “Podemos presuponer que con menos polillas junto a la lámpara, menos murciélagos, y que se molestará menos a esos a los que les gusta cazar en la oscuridad”.
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