'Barriga cervecera' tras las vacaciones: esto es lo que hay que hacer para eliminarla o reducirla
Con la llegada del verano, la preocupación por la grasa abdominal aumenta. Un experto desvela que los abdominales no bastan y explica los ejercicios y hábitos clave para reducirla


Publicado el 25/08/2026 a las 20:16
La preocupación por la grasa abdominal, comúnmente conocida como "barriga cervecera", se intensifica con la llegada del verano. Contrario a la creencia popular, la realización de innumerables abdominales no es suficiente para erradicar la grasa localizada. Expertos en entrenamiento físico subrayan que la pérdida de grasa es un proceso global, influenciado por factores genéticos y la distribución corporal, y que una acumulación significativa de esta grasa, especialmente la visceral, conlleva importantes implicaciones para la salud metabólica y cardiovascular.
José Ruiz, entrenador personal y fundador de Proyecto Malagaentrena, aclara que "puedes hacer cien abdominales todos los días" y conseguir un abdomen más fuerte, pero eso no significa que vayas a eliminar específicamente la grasa que tienes encima.
El especialista enfatiza que el cuerpo humano no permite "señalar una zona y decirle: ‘quiero utilizar esta grasa’", ya que la reducción de tejido adiposo ocurre de manera generalizada. Por tanto, para abordar la reducción de la barriga, resulta imprescindible adoptar un enfoque integral que contemple el trabajo corporal completo y una revisión exhaustiva de los hábitos diarios.
ESTRATEGIAS DE ENTRENAMIENTO EFECTIVAS
Aunque no existen ejercicios que eliminen la grasa abdominal de forma selectiva, sí hay métodos de entrenamiento que promueven una mejor composición corporal. El entrenador personal José Ruiz aconseja priorizar el entrenamiento de fuerza, especialmente con grandes grupos musculares. "El entrenamiento de fuerza ayuda a conservar e incluso aumentar masa muscular mientras perdemos grasa", asegura Ruiz, destacando su relevancia en procesos de adelgazamiento para preservar el músculo.
A la fuerza se debe añadir el trabajo cardiovascular y, de manera crucial, una actividad tan simple como caminar. "Puedes entrenar una hora en el gimnasio, pero todavía quedan otras 23 horas en tu día", recuerda Ruiz, enfatizando que un gasto energético diario bajo anula el esfuerzo si el resto de la jornada es sedentaria. No hay una fórmula mágica de días u horas de entrenamiento, ya que los resultados varían según el punto de partida, la alimentación, el descanso y la actividad general.
Para quienes se inician, tres sesiones semanales de fuerza bien estructuradas constituyen una base sólida. Estas pueden complementarse con caminatas diarias y una o dos sesiones cardiovasculares, siempre adaptadas al nivel y preferencias individuales. No es necesario dedicar horas interminables al gimnasio ni entrenar seis días a la semana. La paciencia es clave: "En pocas semanas puedes empezar a notar que tienes más energía, mejoras tu fuerza, te encuentras menos pesado o la ropa empieza a quedar diferente. Los cambios visuales importantes necesitan más tiempo", subraya el experto.
ERRORES COMUNES Y HÁBITOS A EVITAR
Además de la creencia errónea de quemar grasa localizada con cientos de abdominales, otro fallo frecuente es el abuso del ejercicio cardiovascular para adelgazar. Algunas personas, al pasar de la inactividad a correr a diario para adelgazar rápidamente, pueden encontrar este enfoque insostenible y relegar el entrenamiento de fuerza a un segundo plano. Asimismo, es habitual usar el ejercicio como compensación: "He cenado mucho, mañana hago una hora más de cardio" o "he bebido este fin de semana, el lunes entreno el doble".
Para Ruiz, esta mentalidad convierte la actividad física en un castigo. A ello se suma la falsa percepción de que entrenar tres o cuatro veces por semana permite desatender el resto de los hábitos. En verano, la acumulación de pequeñas ingestas es especialmente común: la cerveza del mediodía, el aperitivo, un helado, una cena fuera o una copa nocturna. "El problema no es una cerveza ni un helado. El problema es la suma de pequeñas decisiones repetidas durante semanas", advierte el especialista.
Por último, el alcohol presenta efectos adicionales que dificultan el objetivo de reducir la barriga. Aporta calorías vacías, puede inducir a comer más al acompañar ciertas comidas y perjudica significativamente la calidad del sueño. Un descanso deficiente, a su vez, se traduce en menor energía para el ejercicio y una mayor dificultad para regular el apetito, creando un círculo vicioso que obstaculiza el progreso.