Cuando es el paciente quien guía la cirugía para extraer un tumor cerebral
El paciente permanece despierto y sin dolor durante una parte de la intervención para colaborar con el equipo y preservar sus funciones cognitivas


Publicado el 28/07/2026 a las 09:44
"Inseguro", "avergonzado". Marcel observa una sucesión de rostros en una tableta y pone nombre a las emociones que reflejan. Tiene 32 años, está tumbado de lado en la camilla del quirófano y sus respuestas guían al neurocirujano Jesús Martín-Fernández para decidir en tiempo real hasta dónde puede avanzar al extirpar el tumor, sin comprometer las funciones que le permiten seguir siendo quien es.
EFE ha asistido en el Hospital Ruber Internacional a una cirugía de un tumor cerebral en la que el paciente permanece despierto y sin dolor durante una parte de la intervención, una hora y media, para colaborar con el equipo y preservar sus funciones cognitivas.
"Lo que el paciente nos cuenta y cómo reacciona a las pruebas es la guía para saber hasta dónde podemos llegar", resume Martín-Fernández, el autor de esta técnica de mapeo cognitivo en tres pasos.
PREGUNTAS AL CEREBRO
La parte más sorprendente llega cuando el neurocirujano accede al cerebro. El paciente despierta y empieza a colaborar porque, aunque parezca increíble, "no siente dolor".
Raúl Bisshopp, el anestesista, ha insensibilizado antes las estructuras que hay que atravesar para llegar al cerebro, que carece de receptores del dolor.
El paciente habla, empieza a mover el brazo derecho de arriba a abajo, como había entrenado previamente con el equipo, y a contar en voz alta, "uno, dos, tres..." hasta llegar a diez. Y ello, una y otra vez, porque sus respuestas confirman que está consciente y que sus funciones siguen intactas.
Marcel ha dejado de temblar y parece también haberse olvidado de las palabras qué dijo nada más entrar al quirófano. "No me preguntéis ni por mi mujer ni por mis hijos".
Sigue moviendo el brazo y empieza a participar en el test de las emociones, creado por el neurocirujano ('e-Motions'), basado en inteligencia artificial, mientras este estimula distintos puntos del tejido cerebral con una corriente eléctrica de baja intensidad para hacer el mapeo de conexiones.


Marcel traza una línea en la tableta de la neuropsicologa Natalia Navarro, y después reconoce las emociones en algunos rostros primero masculinos y luego femeninos.
Ahí rompe a llorar. "¿Puedes seguir?", le pregunta el cirujano. "Un minuto", responde. "Uy, un minuto es mucho, Marcel", bromea para sacarlo de ese instante. Y Marcel recupera la calma y vuelve a mover el brazo.
"Había puntos donde, al estimular, se generaban crisis de llanto. Eso nos permitía identificar puntos críticos de la regulación emocional", explica Martín-Fernández al finalizar la intervención, en la que las respuestas del cerebro marcan el camino.
Las pruebas se repiten durante toda la intervención. Si al estimular un punto el paciente se detiene o su repuesta no es la esperada, el cirujano sabe que ha llegado a un limite que no debe dañar.
El último paso consiste en localizar los límites profundos, los puntos en los que la resección debe detenerse para preservar las conexiones esenciales del cerebro.
UNA CANCIÓN ANTES DE EMPEZAR
Con solo 33 años, Martín-Fernández, neurocirujano y neurocientífico cognitivo, se ha convertido en referente mundial en la neurocirugía de tumores cerebrales con el paciente despierto.
Es presidente de la World Society of Awake Brain Mapping, dirige la Unidad de Neurocirugía Despierta Oncológica Cognitiva del Hospital Universitario Nuestra Señora de La Candelaria, en Tenerife, y desde hace tres años y medio viaja con el mismo equipo realizando cientos de operaciones de este tipo dentro y fuera de España.
Fuera del quirófano tiene tiempo también para la música. Compone para orquestas sinfónicas y también bandas sonoras de películas, como la de 'La silla', con Tomas Barrero.
La música también le acompaña en el quirófano. Antes de empezar escuchaba hace tiempo una canción de un buen amigo suyo, Jorge Drexler. 'Al otro lado del río', recuerda, "me hacía sentir en casa cuando estaba fuera".
En esta operación practicada el pasado viernes, la primera canción que suena es la versión de Willie Colón de 'Oh, qué será, qué será'. Horas después llega la respuesta desde el hospital y el doctor Martín-Fernández comunica a EFE que la intervención se ha desarrollado, según lo previsto, y que Marcel evoluciona favorablemente. Este lunes ha sido dado de alta.