Las personas nocturnas tienen un mayor riesgo de obesidad y problemas metabólicos

Las personas nocturnas tienden a consumir menos energía y proteínas por la mañana y a ingerir alimentos ricos en energía, carbohidratos y grasas a altas horas de la noche

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Europa Press

Publicado el 19/07/2026 a las 09:34

Los patrones de sueño pueden revelar mucho sobre los hábitos alimenticios de una persona y, por consiguiente, sobre los posibles riesgos para la salud. Un nuevo estudio ha comprobado que las personas nocturnas tienen un mayor riesgo de obesidad y problemas metabólicos.

La profesora Rozanne Kruger, de la Facultad de Ciencias de la Salud, Deporte y Trabajo Social de la Universidad de Griffith (Australia), estudió a 287 mujeres europeas y neozelandesas del Pacífico de entre 18 y 45 años y evaluó si eran cronotipos matutinos (madrugadoras) o vespertinos (noctámbulas).

Los cronotipos influyen en nuestras preferencias alimentarias, nuestros comportamientos y nuestro metabolismo -asegura la profesora Kruger-. Tanto las personas con un cronotipo matutino como las vespertino consumieron cantidades similares de alimentos o energía a lo largo del día, pero el momento de la ingesta fue crucial".

Las personas con cronotipo vespertino consumieron menos alimentos entre las 3.00 de la madrugada y las 9.59 de la mañana, pero más alimentos entre las 20.00 y las 2.59 de la madrugada, mientras que lo contrario ocurrió con las personas con cronotipo matutino.

Las personas nocturnas tendían a consumir menos energía y proteínas por la mañana, y a ingerir alimentos ricos en energía, carbohidratos y grasas a altas horas de la noche, según el estudio, publicado en la revista 'Frontiers in Nutrition'.

Este patrón de alimentación y sueño de tipo vespertino se asoció con un mayor porcentaje de grasa corporal, grasa abdominal y niveles más altos de azúcar y lípidos en sangre.

Consumir alimentos por la noche, cuando se supone que debemos ayunar y dormir, significa que almacenamos más comida en lugar de utilizarla, lo que puede aumentar la susceptibilidad a la obesidad y provocar peores resultados de salud.

Las mujeres que, por naturaleza, preferían acostarse y levantarse más tarde también tenían más probabilidades de presentar un índice de masa corporal y un porcentaje de grasa corporal más elevados, perfiles lipídicos más desfavorables e indicadores menos favorables de regulación de la glucosa que las personas con un cronotipo matutino.

"La investigación destaca que el momento en que las personas comen puede ser tan importante como lo que comen --destaca la profesora Kruger--. Centrarse en el horario de las comidas, en particular en la reducción de las comidas nocturnas, podría ser una estrategia importante para mejorar la salud de las personas con un cronotipo vespertino.

"Refuerza el papel de la crononutrición y la función que desempeña en la prevención de la obesidad y las enfermedades metabólicas", concluye.

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