Chris Díaz, nutricionista: "La peor bebida para tu hígado no son los refrescos azucarados ni la cerveza"

El especialista en nutrición avanzada señala las bebidas de alta graduación alcohólica como principal amenaza para la salud

Ilustración de un cuerpo humano en el que se ha coloreado el hígado
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Ilustración de un cuerpo humano en el que se ha coloreado el hígadoFreepik
Ilustración de un cuerpo humano en el que se ha coloreado el hígado

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Diario de Navarra

Publicado el 08/07/2026 a las 09:28

El nutricionista Chris Díaz, especialista en nutrición avanzada, ha desmentido la creencia popular de que los refrescos azucarados o la cerveza representan el mayor peligro para la salud hepática. Según sus declaraciones, los licores y bebidas de alta graduación alcohólica constituyen la peor opción para este órgano vital, superando ampliamente el daño que pueden causar otras bebidas habitualmente señaladas como perjudiciales.

Cuando el alcohol ingresa en el organismo, el hígado activa un modo de emergencia para procesarlo con la mayor rapidez posible. Sin embargo, este sobresfuerzo constante acaba pasando factura cuando el consumo se convierte en hábito. Durante el proceso de metabolización alcohólica se genera acetaldehído, un subproducto altamente tóxico que daña las células hepáticas, favorece la inflamación del organismo y ralentiza los mecanismos naturales de reparación del órgano.

Díaz subraya que incluso cantidades moderadas pueden provocar deterioro hepático si se mantienen de forma rutinaria. Tan solo dos tragos diarios de bebidas alcohólicas de alta graduación pueden comprometer la función del hígado debido al esfuerzo continuo que debe realizar para eliminar las sustancias tóxicas.

RECOMENDACIONES PARA REDUCIR EL DAÑO HEPÁTICO

El especialista desmonta el mito de que limitar el consumo a los fines de semana resulta una estrategia protectora eficaz. El hígado no diferencia entre días laborales o festivos, y cada consumición representa una carga de trabajo para procesar y eliminar compuestos nocivos. Esta realidad convierte en insuficiente la práctica de concentrar el consumo alcohólico en momentos puntuales de la semana.

Para minimizar los riesgos asociados al consumo de alcohol, Díaz recomienda espaciar las consumiciones y elegir bebidas con menor graduación alcohólica. Otras medidas protectoras incluyen intercalar agua entre las consumiciones y establecer días sin consumo de alcohol que permitan al hígado recuperarse del esfuerzo metabólico. La clave reside en reducir la frecuencia y la intensidad de la exposición a sustancias que requieren un procesamiento hepático intensivo.

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