Verano
¿Qué significa realmente que una crema solar sea resistente al agua?
En los envases es frecuente encontrar expresiones como water resistant, muy resistente al agua o resistente al sudor


Publicado el 30/06/2026 a las 08:22
Es habitual pensar que un protector solar resistente al agua sigue protegiendo igual después de bañarse, pero no es así. Esta característica no significa que el producto permanezca intacto sobre la piel, sino que conserva parte de su capacidad protectora durante un tiempo determinado y bajo unas condiciones de laboratorio muy específicas. Por eso, incluso utilizando un protector "muy resistente al agua", es imprescindible volver a aplicarlo después del baño.
¿Qué garantiza la resistencia al agua?
En los envases es frecuente encontrar expresiones como water resistant, muy resistente al agua o resistente al sudor. Aunque puedan transmitir una sensación de protección continua, en realidad indican que el protector mantiene una parte de su eficacia tras permanecer en contacto con el agua durante un periodo concreto.
Esta resistencia se evalúa mediante un ensayo estandarizado (ISO 16217:2020), en el que al menos diez personas realizan inmersiones controladas de 20 minutos. Según los resultados obtenidos, el producto puede clasificarse como resistente al agua o muy resistente al agua.
Resistente o muy resistente: ¿en qué se diferencian?
La diferencia está en el tiempo durante el que el protector consigue mantener una protección mínima durante el ensayo:
Resistente al agua: conserva al menos el 50 % del SPF inicial tras 40 minutos de inmersión (dos periodos de 20 minutos). Muy resistente al agua: mantiene ese nivel mínimo después de 80 minutos de inmersión (cuatro periodos de 20 minutos).
Por ejemplo, un protector con SPF 50 etiquetado como resistente al agua debe seguir proporcionando, como mínimo, una protección equivalente a SPF 25 tras esos 40 minutos de prueba.
¿Y qué ocurre con la protección frente a los rayos UVA?
La resistencia al agua se evalúa únicamente sobre el factor de protección frente a los rayos UVB (SPF). La normativa no exige comprobar si la protección frente a los rayos UVA se mantiene tras la inmersión, por lo que no se dispone de esa información.
Además, las pruebas se realizan en condiciones muy controladas que distan del uso cotidiano. En la playa o la piscina intervienen numerosos factores que reducen la cantidad de protector que permanece sobre la piel, como secarse con la toalla, el roce con la ropa, la arena o una aplicación insuficiente.
Por todo ello, la resistencia al agua no elimina la necesidad de reaplicar el protector solar. Su principal ventaja es que permite retrasar ligeramente esa reaplicación, pero después de cada baño conviene volver a extender una cantidad suficiente de producto para mantener una protección adecuada.