Enfriar la cabeza puede reducir los síntomas de la depresión y cambiar la actividad cerebral
Los investigadores de un estudio demostraron que enfriar la cabeza puede reducir los síntomas depresivos y alterar los tipos de ondas cerebrales que se generan


Publicado el 21/06/2026 a las 17:17
Usar un gorro refrigerante durante 30 minutos puede mejorar la sensación de bienestar de una persona, reducir los síntomas de depresión y cambiar la actividad cerebral, según un nuevo estudio realizado por investigadores de Penn State (Estados Unidos) y publicado en la revista 'Acta Psychologica'.
Los investigadores demostraron que enfriar la cabeza puede reducir los síntomas depresivos y alterar los tipos de ondas cerebrales que se generan. Si bien este pequeño estudio exploratorio no permite extraer recomendaciones médicas, los resultados indican que enfriar la cabeza podría aportar beneficios para la salud mental de la población general.
Este trabajo se inspiró en la investigación previa del autor principal y profesor de kinesiología de Penn State, Semyon Slobounov, que descubrió que los atletas con conmociones cerebrales se recuperan más rápido y experimentan menos síntomas cuando se les enfría la cabeza con regularidad.
"El estado de ánimo de una persona está ligado a su cognición y a la función cerebral en general -explica Owen Griffith, profesor adjunto de kinesiología en Penn State y coautor de la investigación-. En este estudio, los resultados sugieren que las personas disfrutan de la sensación de frescor en la cabeza. Esto, a su vez, mejoró su estado de ánimo, lo que modificó su actividad cerebral".
Los investigadores reclutaron a 24 estudiantes universitarios de entre 18 y 26 años. Al comienzo del estudio, todos los participantes completaron cuestionarios que medían su salud mental y sus capacidades cognitivas, y se sometieron a un electroencefalograma (EEG) para medir la actividad cerebral.
Tras el electroencefalograma (EEG), los participantes permanecieron sentados durante 30 minutos en una habitación con poca luz, escuchando sonidos del océano. La mitad de los participantes llevaba un gorro refrigerante ajustado, que utiliza un líquido que circula cerca de la cabeza para mantener una temperatura de 1 grado. Los demás participantes no llevaban nada en la cabeza. Inmediatamente después de la sesión de enfriamiento o de estar sentados, los participantes repitieron los cuestionarios y el EEG.
Los participantes repitieron la misma sesión de reposo o enfriamiento sin realizar pruebas cada día durante una semana. Al día siguiente de la última sesión, volvieron a completar los cuestionarios y a realizar el electroencefalograma (EEG). Este diseño permitió a los investigadores observar los efectos del enfriamiento de la cabeza tanto a corto como a largo plazo.
"El cerebro produce diferentes tipos de ondas que se asocian con distintos niveles de excitación o activación cerebral -explica Laura Cooney, coautora del estudio, quien se graduó del Schreyer Honors College de Penn State en 2025 y basó su tesis de pregrado en esta investigación-. Las ondas alfa se asocian con la calma. Más específicamente, indican una menor actividad cerebral en general, por lo que este hallazgo sugiere que el enfriamiento de la cabeza tuvo un efecto calmante inmediato".
Las personas del grupo al que se le enfrió la cabeza mostraron un aumento en las ondas cerebrales alfa durante el EEG inmediatamente después de la primera sesión de enfriamiento. Experimentaron un aumento del 4 % en las ondas alfa, mientras que los participantes cuyas cabezas no fueron enfriadas mostraron una disminución del 0,5 % en las ondas alfa.
En cambio, no se observaron diferencias significativas en los niveles de ondas alfa entre los grupos que permanecieron sentados y los que se sometieron a enfriamiento, al medirlos el día después de la última sesión de enfriamiento, lo que sugiere que el enfriamiento no tiene un impacto a largo plazo en la actividad de las ondas cerebrales, según indicaron los investigadores.
A lo largo de la semana, ambos grupos de participantes informaron de una disminución de los síntomas de depresión, pero los individuos del grupo al que se le enfrió la cabeza informaron de una disminución mayor que los del grupo que permaneció sentado. "La reducción de los síntomas de depresión entre personas sanas sugiere que este podría ser un tratamiento prometedor", resalta Griffith.
Los investigadores habían planteado la hipótesis de que el enfriamiento de la cabeza afectaba a las personas mediante cambios en la actividad eléctrica neuronal, pero los electroencefalogramas no mostraron evidencia de ello. Ahora, sospechan que los efectos son psicosomáticos, lo que significa que factores mentales y emocionales -en lugar de cambios fisiológicos- son la causa de la reducción de los síntomas de depresión y el aumento de la actividad de las ondas cerebrales alfa.
"Según la experiencia de la mayoría de las personas que vienen al laboratorio, enfriar la cabeza es relajante y agradable --apunta Griffith--. Esto no es de extrañar. Las compresas frías o las bolsas de hielo se han utilizado como remedios caseros para las migrañas durante muchos años".
Así, en general, el estudio sugiere que la refrigeración generalizada de la cabeza podría ser útil, según indicaron los investigadores. "El enfriamiento de la cabeza muestra cierto potencial como terapia calmante aguda -subraya Cooney-. No como un sustituto de ninguna terapia actual, sino como una herramienta más a nuestra disposición".
"Nuestra investigación previa demostró que enfriar la cabeza es útil para los atletas que se recuperan de conmociones cerebrales --indica Slobounov, autor principal del estudio--. Esta investigación sugiere que podría ser más útil para un grupo amplio de personas. Es de bajo riesgo, no implica el uso de fármacos ni productos químicos, y la gente lo disfruta".