Sara Marín, experta en microbiota, alerta sobre despertarse tarde los fines de semana y sus efectos en el ritmo circadiano
La doctora advierte de que el organismo tarda tres días en recuperar el reloj biológico tras alterar la hora de levantarse


Publicado el 28/03/2026 a las 17:19
La experta en microbiota y salud femenina Sara Marín ha advertido sobre los efectos perjudiciales de ciertos hábitos cotidianos en el ritmo circadiano, especialmente la práctica de levantarse tarde durante los fines de semana. Según la doctora, el cuerpo tarda hasta tres días en recuperar su reloj biológico cuando se producen cambios bruscos en los horarios de sueño, lo que afecta significativamente al descanso y al funcionamiento del organismo.
En declaraciones realizadas en el podcast 'Tus amigas las hormonas', Marín ha explicado cómo determinadas rutinas aparentemente inofensivas pueden desajustar el reloj biológico que regula el sueño y otras funciones vitales. Entre los errores más frecuentes destaca cenar tarde y modificar los horarios de despertar en sábado y domingo, dos prácticas que generan confusión en el organismo e impiden un descanso reparador adecuado.
La doctora ha señalado que "si te levantas todos los días a las ocho y el sábado o el domingo lo haces a la una del mediodía, tu cuerpo tarda hasta tres días en recuperar el ritmo circadiano". Este desajuste temporal afecta no solo a la calidad del sueño, sino también a múltiples funciones fisiológicas reguladas por el reloj biológico, como la temperatura corporal, la presión arterial o la secreción hormonal.
CENAR TARDE INTERFIERE CON LA MELATONINA
Otro de los aspectos fundamentales que destaca Sara Marín es el horario de la última comida del día y su impacto en el descanso nocturno. La experta ha subrayado que "la insulina y la melatonina son enemigas", ya que mientras la segunda hormona prepara al cuerpo para el sueño, la primera se activa tras ingerir alimentos para gestionar los niveles de glucosa en sangre.
Cuando ambas hormonas actúan simultáneamente, el organismo recibe señales contradictorias que dificultan el proceso natural de conciliación del sueño. "Si cenas tarde, el organismo entiende que tiene que digerir, no que es momento de dormir", ha explicado Marín. Por este motivo, la doctora recomienda adelantar la cena entre las 20.00 y las 21.00 horas para permitir que el proceso digestivo no interfiera con la producción de melatonina.
DORMIR MÁS EL FIN DE SEMANA NO RECUPERA EL SUEÑO PERDIDO
Una de las creencias más extendidas entre la población es la posibilidad de compensar las horas de sueño perdidas durante la semana durmiendo más tiempo los fines de semana. Sin embargo, Sara Marín desmiente categóricamente esta idea y aclara que este hábito no solo resulta ineficaz, sino que además contribuye a desregular aún más el ritmo circadiano.
"Pensamos que vamos a reparar, pero por mucho que duermas no vas a recuperar esas horas", ha afirmado la experta. Según sus explicaciones, los cambios bruscos en los horarios de sueño generan un fenómeno conocido como jet lag social, que produce los mismos efectos en el organismo que viajar a través de diferentes husos horarios, provocando cansancio, irritabilidad y dificultades de concentración durante los días posteriores.