Salud
Así puede recetarte el médico la dosis exacta de ejercicio cada día
Tu reloj o pulsera inteligente puede convertirse en su mejor aliado


Publicado el 28/02/2026 a las 05:00
Tenemos en nuestras manos una potente herramienta para nuestra salud y todavía no le estamos sacando el máximo partido. Se trata de esos relojes, pulseras o anillos inteligentes que usamos para medirnos el pulso, los pasos, el sueño... Molan mucho y son símbolo de estatus, sobre todo los de determinadas marcas como Apple, pero también se antojan como una herramienta médica de la que podría valerse nuestro doctor.
Hay centenares de estudios que confirman que el ejercicio físico es un fármaco más. Pero nuestro médico normalmente no sabe lo que hacemos, más allá de lo que le decimos (y mentimos más de lo que podemos admitir). Hasta hace poco no había cómo medir objetivamente nuestra actividad o los medios estaban poco extendidos. Pero ahora ya no es así. Ahora lo raro es encontrarse a alguien que no lleva uno de estos 'wearables'.
UN MERCADO SIN TECHO
No es una exageración. Hay números que lo refrendan. En los tres primeros meses de 2025, se vendieron nada menos que 46,6 millones de estos dispositivos en todo el mundo, según los datos de Canalys, una prestigiosa consultora. Y aunque 2024 fue el primer año en el que los datos globales no superaron a los de su predecesor (cayeron un 7%), las expectativas siguen siendo ascendentes. Para 2034, se espera que el valor de mercado se sitúe en 838.000 millones de euros, un crecimiento de casi el 20% en solo una década, subraya otra consultora, Global Market Insights.
Con los datos que estudia cualquiera de estos 'wearables' que se venden como rosquillas, un especialista podría aconsejarnos la dosis que necesitamos de actividad cada día. Suena un poco a ciencia ficción, pero no lo es tanto. Ya lo hacen los entrenadores con los deportistas de élite. La clave de todo esto está, sobre todo, en el VFC que registran al medirnos el pulso. "Mide la variabilidad que hay entre los latidos de nuestro corazón, porque no funciona como un metrónomo", explica la investigadora de la Universidad de Almería María Carrasco-Poyatos, que forma parte de un grupo destinado a generar avances sobre la adaptación de la cantidad de ejercicio físico a cada persona y cada momento. Si el VFC es más alto de lo normal para nosotros, estamos en nuestro 'prime', que dicen los jóvenes. Si es más bajo, estamos estresados y ese día conviene hacer actividades más suaves o, incluso, descanso pasivo. Cada persona tiene un número concreto y no se puede comparar con otro individuo.
MENOS TIEMPO, MÁS CALIDAD
Si los entrenadores personales atienden a esto, ¿por qué no podría hacerlo nuestro médico? Más allá del estado de la sanidad pública, las listas de espera o la falta de recursos, Carrasco Poyatos y su equipo ve en el VFC un buen método para saber cuándo apretar y cuándo no. De hecho, en sus estudios con pacientes con patologías cardiovasculares vieron que "el entrenamiento basado en este valor mejora la composición corporal, la capacidad funcional, la calidad de vida y las variables cardiorrespiratorias por encima de un plan estandarizado, con menor volumen de entrenamiento a alta intensidad". Y no fue la única conclusión: "Usar este valor genera más beneficios con menos minutos de entrenamiento a alta intensidad, optimizando la dosis de entrenamiento y aportando calidad".
¿Cómo es posible? Para darlo todo en el deporte, no solo hace falta entrenar. "La clave también está en la recuperación", destaca la docente. Pues en la vida real nos pasa algo parecido. No podemos estar todo el rato con el sistema de alerta activado, que es lo que se denomina sistema simpático. 2Cuando tú estás muy estresado, estás agotando tu energía". Hay que combinarlo con el parasimpático. Y para saber cómo lo tenemos, el VFC es el indicador perfecto.
PIENSA SI TE APETECE
Aunque Carrasco-Poyatos y su equipo solo se han centrado en estudiar su influencia en el ejercicio, la investigadora se muestra "convencida" de su utilidad en la vida real: "Podría ser una manera muy interesante de gestionar las tareas que tienes en tu día a día". Si hay aplicaciones para gestionar el tiempo, ¿por qué no atender también a este concepto? "Tenemos que reaprender y reajustar nuestras actividades en función de cómo nos sentimos".
Pero ¿cuánto tenemos que hacerle caso a la tecnología? Pues la justa y no darle prioridad por encima de nuestra apetencia, prosigue la experta. "Hacer algo porque te apetece o porque es tu manera de socializar es algo muy positivo dentro del ejercicio físico. No solamente es el estímulo físico", señala. Y pone un ejemplo: a lo mejor hoy tu VFC está bajo, pero has quedado para correr un rato con unas amigas a las que no ves de otra forma. ¿Qué haces? Pues ir, quizá no puedas hacer la sesión más exigente de tu vida, pero seguramente a tu cabeza le sentará muy bien ese tiempo compartido con tus colegas. Y eso también es salud.
Biosensores
Una tendencia fitness que pisa fuerte este año
Entre las tendencias fitness que lo van a petar este año, la de los 'wearables' sigue fuerte. Así lo dice el American College of Sports Medicine, que indica, va más allá de los relojes y pulseras. La tendencia ahora son "biosensores avanzados" que "detectan caídas o choques y miden el ritmo cardiaco, la presión arterial, la glucemia y la temperatura de la piel". "Estas herramientas pueden contribuir significativamente a la autosupervisión, la responsabilidad y la participación continua. Cuando se aplican con intención, mejoran el entrenamiento individualizado y ayudan a consolidar hábitos saludables a lo largo del tiempo", aseguran.