Los efectos del cambio de hora en bebés y cómo prevenirlos

Este fin de semana se atrasarán los relojes, modificando nuestros hábitos de sueño

Fotografía de bebé dormido.
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Fotografía de bebé dormido.
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Publicado el 21/10/2020 a las 11:08

Llega el cambio de horario de invierno. La madrugada del 24 al 25 de octubre, deberemos retrasar nuestros relojes. En plena madrugada, cuando el reloj marque las 3, retrasaremos las agujas para que vuelvan a ser las 2.

Una modificación de nuestros ritmos, que hace que muchas personas padezcan pequeños síntomas poco deseables, como cansancio y fatiga, somnolencia, irritabilidad o falta de concentración. La razón, este cambio horario afecta a nuestros ritmos circadianos, que nuestro cuerpo regula a través de la melatonina, la hormona que nos ayuda a conciliar el sueño.

En este sentido, "los ritmos circadianos son cambios físicos, mentales y conductuales que siguen un ciclo diario y que responden principalmente a la luz y la oscuridad en el ambiente", explican desde el National Institute of General Medical Sciences de EE UU.

El principal factor que influye en los ritmos circadianos es la luz del día, que puede "activar y desactivar los genes que controlan la estructura molecular de los relojes biológicos". Por tanto, pueden influir en los ciclos de sueño y vigilia, ya que "ayudan a determinar nuestros patrones del sueño".

 

¿CUÁLES SON LOS EFECTOS QUE PUEDE PROVOCAR EN RECIÉN NACIDOS?

El cambio horario suele afectar en mayor medida a la población infantil y a las personas mayores al tener más sensibilidad ante este tipo de alteraciones. "El reloj central interno regula un ciclo diario que afecta a los niveles de las hormonas y a todo nuestro cuerpo", por lo que cuando se produce una modificación de este ritmo "puede desorientarse y eso es lo que le ocurre con los cambios horarios", explican en la Asociación Española de Pediatría (AEP).

En el caso de los recién nacidos, este reloj central interno "está operativo a partir de los cinco o seis meses de edad y tiene en la lactancia materna su mejor aliado", ya que la leche de la madre contiene más cantidad de melatonina durante la noche.

Sin embargo, los bebés pueden experimentar diversos síntomas asociados al cambio de hora hasta que finaliza el proceso de adaptación, que suele durar de tres a siete días. Estos síntomas, según la AEP, pueden ser los siguientes:

  • Alteraciones del apetito
  • Irritabilidad
  • Dificultad para conciliar o finalizar el sueño.
  • Pequeñas alteraciones del ritmo cardiovascular

 

¿CÓMO SE PUEDE PREVENIR?

Generalmente, los niños y niñas que siguen unos hábitos horarios de alimentación, de actividad física o de salida a la calle suelen adaptarse con mayor facilidad al cambio horario. En cualquier caso, si los síntomas persisten durante más tiempo del habitual es aconsejable acudir a los profesionales sanitarios por si hubiera otra causa.

Con el objetivo de prevenir estas alteraciones, los expertos en pediatría recomiendan la adaptación de forma progresiva, esto es, ir adelantando las actividades una semana antes "para que la transición sea más suave". Otras pautas que se pueden seguir son:

  • Iluminar la habitación con luz natural a la hora de levantarles
  • Consumir de forma rutinaria un buen desayuno en una habitación muy iluminada
  • Llevarles a la guardería andando "para estimular la serotonina"
  • Evitar exposición a pantallas
  • Procurar que la luz nocturna de la habitación sea cálida

 

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