Sucesos

El incendio más letal del siglo se cobra la vida de 12 personas y se busca a otras 23

Las víctimas, casi todas extranjeras, quedaron atrapadas al huir de las llamas, que avanzaron rápido monte a travéS

Fotos del incendio forestal de Los Gallardos, en Almería

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Fotos del incendio forestal de Los Gallardos, en AlmeríaEFE

Agencia Colpisa

Publicado el 11/07/2026 a las 05:00

Eran las 16.37 horas de jueves 9 de julio cuando la primera llamada sonó en la sala de emergencias. Un incendio se había producido en un paraje municipal de Los Gallardos y nada hacía presagiar la magnitud que iba a cobrar el evento. Este era el comienzo del tercer incendio más mortífero de la historia de España y el peor que recuerda Andalucía. A la primera llamada le siguieron más de medio centenar de avisos que atascarían la sala del 112 de Emergencias en cuestión de minutos. La preocupación comenzó a invadir a los vecinos de los municipios almerienses de Los Gallardos y Bédar, que empezaron a ver la propagación rápida de las llamas y el humo negro que se acercaba a sus hogares. Vera, Mojácar, Garrucha y hasta Águilas contemplaban desde la lejanía un escenario infernal.

El despliegue de medio centenar de efectivos para combatir el fuego comenzó a repartirse por zonas para estabilizar unas llamas que se expandieron por diferentes puntos con amplia presencia de matorral. El objetivo era acotarlo antes de comenzar las tareas de control y extinción final. Los cuerpos implicados aunaban esfuerzos para evitar que las llamas, avivadas por el viento y las altas temperaturas, se extendieran hacia las zonas habitadas.

El consejero de Emergencias, Antonio Sanz, alertaba sobre las 20.07 horas que se activaba la fase de emergencia 1 y pedían a los vecinos extremar la precaución en sus casas así como desalojar preventivamente a los que vivían en zonas próximas a las llamas, en la cercana localidad de Bédar. Poco tardó en escalar a fase dos. Aquí, la magnitud comenzó a hacerse palpable. Ya se hablaba de evacuados con quemaduras al hospital de Torrecárdenas. Esta declaración conllevó la inmediata activación y despliegue de la Unidad Militar de Emergencias (UME), que sumó a 150 efectivos militares sobre el terreno junto a Plan Infoca, Bomberos y Guardia Civil.

La noche no auguraba buenas noticias y la peor de ellas no tardó en hacerse llegar. Se empezaba a hablar de personas desaparecidas y el peor de los escenarios confirmó, sobre la 1.30 horas del viernes que las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad hallaron once fallecidos, la mayor parte de nacionalidad belga e inglesa y un español; así como confirmaron cuatro heridos graves -algunos evacuados a Sevilla con quemaduras- y al menos una quincena de vecinos en paradero desconocido.

"NO OBEDECIERONobedecieron"

Ante el peligro creciente, las autoridades civiles ordenaron el confinamiento de la población de Bédar en sus propios domicilios. Sin embargo, un grupo de residentes optó, presas de la desesperación, emprender la huida en sus vehículos particulares utilizando vías de escape alternativas y no autorizadas por las fuerzas de seguridad que vigilaban los accesos rurales de la zona. Esta decisión, motivada por el pánico lógico ante el avance inminente del humo y las pequeñas brasas del ambiente, terminó convirtiéndose en un callejón sin salida. Algunos de los fallecidos fueron localizados en el interior de sus vehículos en ese intento desesperado de huir del fuego. "Ha sido una trampa mortal", relataba Sanz cuando hizo balance de la tragedia después. Otras víctimas se localizaron a pie en los alrededores tras haber abandonado presuntamente sus coches en un intento por ganar altura escalando las laderas del barranco. En el Parque de Bomberos del Levante situado en Turre, desde primera hora de la mañana -si bien, los efectivos en primera línea no han pegado ojo para la extinción del fuego-, se montó el puesto de mando operativo para coordinar las tareas y gestionar las necesidades de los agentes que luchaban a destajo contra unas llamas más voraces de la historia. Televisiones, fotógrafos y redactores se agolpaban en esta zona para estar al tanto de la actualidad mientras los políticos de la Junta de Andalucía o Gobierno de España, así como ayuntamientos afectados e implicados, llegaban hasta el punto neurálgico desde el que se instruían las directrices para evitar que la tragedia cobrara más magnitud. No obstante, la situación meteorológico puso contra las cuerdas a los operarios ya que la jornada del viernes estuvo marcada por fuertes rachas de viento -al menos, 20 kilómetros por hora- y un calor abrasador.

Vecinos de municipios adyacentes como Los Gallardos vislumbraban unas llamas cada vez más cercanas sin saber muy bien cómo debían actuar, la información llegaba a cuentagotas y a través de canales oficiales pero parecía hasta insuficiente debido a la circunstancia que le rodeaba. "Nunca hemos visto algo así", relataba una de las trabajadoras de una estación de servicio que detallaba cómo la afluencia de efectivos de la UME o Bomberos se acercaban a respostar cada pocos minutos para volver al frente.

A lo largo de la tarde, el viento parecía ganar fuerza y los equipos de extinción continuaban en turnos maratonianos de trabajo entre relevo y relevo. El puesto de mando operativo veía desfilar a los protagonistas que trabajaban sobre un paisaje ennegrecido que ha cambiado la fisionomía del Levante almeriense.

La otra tarea crucial estaba en peinar todos los terrenos afectados y colindantes para dar con el paradero de posibles nuevos fallecidos o afectados por las llamas. Bajo esta premisa, varios equipos de la Guardia Civil de Almería, con apoyo de unidades de otros puntos de España, se desplegaron por los terrenos y diseminados de cortijos que se vieron afectados ya por las llamas del incendio, que según el último balance del viernes por la tarde había arrasado ya con 3.200 hectáreas. Una parte de los equipos desalojaron, al menos, a 50 vecinos de El Marchal, en Lubrín, para mantenerlos a salvo del fuego tan virulento de la zona. En el lugar se desplegó, también, el equipo de grandes catástrofes del servicio de criminalística de la Guardia Civil para la identificación de cadáveres, el Grupo de Reserva y Seguridad así como las patrullas de seguridad ciudadana y tráfico, según indicaron desde el Instituto Armado. Durante la jornada del viernes, la especialidad de Alta Montaña de la Guardia Civil se adentró para intentar rescatar cuerpos sin vida en un barranco de difícil acceso en Bédar, según indicaron fuentes cercanas a la investigación, toda vez que no trascendieron hasta la fecha, balance de los rescates o el número de cadáveres que localizaron en ese punto del municipio.

En todo momento, las autoridades insistieron en que entre los principales objetivos está la identificación de las víctimas y la localización de aquellas otras que aún no fueron encontradas, ya que hasta ayer por la tarde, solo había interpuestas dos denuncias por desaparición. Por ello, las tomas de muestras de ADN van a ser claves en el proceso. Para estas tarea se habilitó una oficina de denuncias para los familiares que no dan con el paradero de sus allegados en el Puesto de la Guardia Civil de Garrucha. Así, se hizo un llamamiento a los allegados directos de las personas no encontradas hasta el momento para que acudan a una de estas oficinas y así poder agilizar el proceso de identificación. Lo previsto a última hora del viernes era mantener el puesto de mando operativo hasta el domingo en el Parque de Bomberos del Levante almeriense.

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