Accidente ferroviario

La investigación de la tragedia en Córdoba apunta a una "rotura" en la vía

Descarta la velocidad y el error humano como causas de una brutal colisión saldada ya con 41 muertos y 43 denuncias por desaparición

Expertos de la Guardia Civil analizan las vías tras el accidente ferroviario registrado en Adamuz (Córdoba),
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Expertos de la Guardia Civil analizan las vías tras el accidente ferroviario registrado en Adamuz (Córdoba)Guardia Civil
Expertos de la Guardia Civil analizan las vías tras el accidente ferroviario registrado en Adamuz (Córdoba),

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Agencia Colpisa

Actualizado el 20/01/2026 a las 08:42

La luz del amanecer muestra la verdadera dimensión del accidente ferroviario de Adamuz. Cuando tras una noche gélida, el termómetro bajo cero, asoman los primeros rayos de sol, el tren Iryo que desató el infierno en la estación técnica de esta localidad cordobesa se mantiene en pie a duras penas sobre la vía; a casi un kilómetro de distancia en dirección a Huelva, el Alvia, un amasijo de hierros, con su estructura destrozada y volcado en un terraplén de cuatro metros de altura, se ha convertido en un cementerio. En medio, los servicios de emergencia luchan por rescatar a los heridos y recuperar los cadáveres y los investigadores se afanan en buscar las causas del terrible suceso; una tragedia eterna que se consumó en solo 20 segundos, los que transcurrieron desde el descarrilamiento de los últimos vagones de la flecha roja, metáfora esta vez mortal de las máquinas italianas, hasta que el Alvia llegó a su desgraciado destino, sin posibilidad de frenar para evitar el impacto. Los investigadores han confirmado a la comisión que inspecciona del accidente la existencia de una "rotura" en las vías como principal hipótesis en estos momentos del siniestro.

41 personas han muerto ya y 152 han resultado heridas tras la colisión de los dos trenes de alta velocidad el domingo, según el último balance. Entre los muertos identificados, el maquinista del Alvia, una familia de cuatro miembros de Punta Umbría y la pareja de de periodistas Óscar Toro y María Clauss. Del total de heridos, con datos de las 2 de la madrugada, 121 fueron trasladados a centros hospitalarios, donde todavía permanecen 39 (26 en estado grave y de ellos, trece en la UCI). Y entre los ingresados hay cuatro niños (uno en cuidados intensivos), todos ellos en el hospital Reina Sofía de Córdoba. De esos 35 adultos, 13 están en UCI: 5 en el Hospital Universitario Reina Sofía de Córdoba, 3 en Quirón Salud, 2 en Cruz Roja y 3 Hospital San Juan de Dios, uno más que en el balance anterior.

Los sanitarios ya han dado de alta a 83 afectados. Mientras, los familiares de los desaparecidos seguían buscando ayer a sus seres queridos a través de las redes sociales. La Guardia Civil también abrió oficinas en las comandancias de Córdoba, Huelva, Málaga, Madrid y Sevilla para que acudan a denunciar y aportar muestras de ADN que sirvan para cotejar con los fallecidos y proceder a su identificación. Maquinaria pesada comenzó a retirar los vagones 1 y 2 del Alvia, que están destrozados.

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, que acudió a Adamuz con la vicepresidenta María Jesús Montero y los ministros de Transportes, Óscar Puente, y del Interior, Fernando Grande-Marlaska, declaró tres días de luto oficial en toda España y prometió que los españoles "van a conocer la verdad de lo que ha ocurrido". "Nos preguntamos qué ha sucedido y cómo ha sucedido, pero vamos a conocer la respuesta y con absoluta transparencia la vamos a poner en conocimiento de la opinión pública", añadió Sánchez, que lamentó el "dolor" que el accidente ha causado en toda España, valoró "a los servidores públicos" y elogió "la colaboración y la coordinación" entre las administraciones.

La investigación de las causas del choque se encuentra en sus inicios y tanto Sánchez como Adif y la Guardia Civil pidieron ayer prudencia. El presidente de Renfe, Álvaro Fernández Heredia, fue el que ofreció más información al descartar un "fallo humano" y poner el foco en que el siniestro ocurrió "en una recta, no en una curva", y que no fue "un problema de exceso de velocidad". "Sucedió en un tramo de vía que está limitado a 250 km/h y el registro de los trenes ya ha dicho que la velocidad de uno era de 205 km/h y que la del otro era de 210 km/h", aseveró en la Cadena Ser. El equipo de especialistas de la Comisión de Investigación de Accidentes Ferroviarios (CIAF) constató que en las vías por las que circulaba el Iryo accidentado había una "rotura" o "alteración" en uno de los raíles. Los agentes del Equipo Central de Inspecciones Oculares de Criminalística de la Guardia Civil, que fueron los que a primera hora de la mañana descubrieron esta falla en las vías, pusieron a disposición de los técnicos del equipo de investigadores independientes las muestras y fotografías recabadas en ese tramo de vía del kilómetro 318,7, apuntaron a este periódico mandos de la investigación. Sin error humano En las primeras horas, los especialistas 'in situ' no encontraron indicio alguno que apuntara a error humano, exceso de velocidad o fallos informáticos o en la maquinaria del Iryo 6189. Todas las miradas de los técnicos de la CIAF se centran por tanto en la vía y en esa "rotura" de cerca de un metro de longitud en el raíl externo, pero "aún debe determinarse si esa rotura es causa o consecuencia del descarrilamiento". "Esa relación causal no está establecida y requerirá tiempo", precisaron los responsables del Ministerio de Transportes.

La Comisión de Investigación de Accidentes Ferroviarios está en "fase de recopilación de datos" y "cualquier hipótesis sobre soldaduras u otros defectos exige análisis de laboratorio". Por ello, insisten, "avanzar ahora una tesis definitiva sería especulativo y la versión publicada sobre un supuesto error de soldadura no forma parte, por el momento, de la investigación confirmada", señalaron estos mismos portavoces. "Es inviable atribuir concluyentemente el siniestro a una soldadura en esta fase", insistieron.

El presidente de Renfe, por su parte, detalló que el maquinista del Alvia, muerto en el accidente, no pudo evitar el choque porque apenas transcurrieron unos pocos segundos entre el descarrilamiento y la colisión. "El sistema de LZD [que, entre otras funciones, controla la velocidad y el frenado del tren] está equipado de tal manera que cuando hay un obstáculo en la vía se bloquea el surco, impide la circulación y ordena el frenado de emergencia al tren. Pero al parecer, el intervalo de tiempo entre un tren y otro que se cruzaban en sentidos contrarios ha sido de 20 segundos y, por lo tanto, es imposible que actúe ese mecanismo", indicó Fernández Heredia. 

"Los dos primeros coches del tren de Renfe están absolutamente desintegrados y tienen un acceso muy complicado", agregó el director de la empresa pública, que anticipó que "tiene que haber sido un fallo del material móvil o la infraestructura", pero "hasta que pasen varios días no se tendrá una respuesta concluyente". Desde el punto de vista judicial, la Sección Civil y de Instrucción del Tribunal de Instancia 2 de la localidad de Montoro será la que investigue el accidente.

El presidente de Iryo, Carlos Bertomeu, que también se desplazó a Adamuz, calificó el accidente de "extraño" y detalló que el tren había sido fabricado por la japonesa Hitachi y había cumplido la totalidad de su plan de mantenimiento programado. Según fuentes de la empresa, el tren había pasado su última revisión el 15 de enero, tres días antes del accidente.

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