PROTAGONISTAS DEL ENCIERRO
Veinte Sanfermines sin Matthew Peter Tassio
- El 13 de julio de 1995 fue la primera vez y la última que Matthew Peter Tassio visitó Pamplona y corrió el encierro


Actualizado el 13/07/2015 a las 06:00
El 13 de julio de 1995 era la primera vez que Matthew Peter Tassio visitaba Pamplona y se estrenaba en el encierro. También fue la última. Sus 22 años de vida tropezaron con una acera en el tramo del Ayuntamiento y con el torrestrella 'Castellano', que le empitonó en el abdomen y le rompió la arteria aorta.
Dos décadas después, como él, su compatriota Paul Sessler, norteamericano de 26 años, debuta ante los astados junto a un amigo. "Cuando escuchas 'Pamplona' o 'San Fermín' en Estados Unidos enseguida lo relacionas con los toros. No te explican muy bien en qué consiste, sólo que tienes que probarlo. Yo me informé, conocía la historia de Matthew y comprendo el riesgo, a pesar de eso quiero sentir el encierro", indica.
A algunos se lo han contado, a unos pocos ni les suena y muchos no pueden olvidarlo. "Se me quedó grabado el momento en el que se levantó antes de caer fulminado", recuerda el californiano John Mateus mientras sus ojos parecen visualizar aquel trágico instante en ese preciso momento. "Yo era pequeño cuando ocurrió, pero me dejó marcado. ¿De dónde sacó esas fuerzas?", prosigue este joven de 33 años, hijo de una española y asiduo a los Sanfermines. A su lado, su amigo Nathan Nicole observa la conversación sin comprender nada. Mateus le traduce en un perfecto inglés lo sucedido hace hoy 20 años. "Qué horror. ¿De verdad merece la pena? Yo me quedo tras el vallado por esto mismo, pero hay muchísimos estadounidenses que vienen por ese morbo de jugarse la vida. Incluso allí nos lo venden así, como si por correr fueses un súper héroe", responde él.
EL ÚNICO EXTRANJERO
A pesar de que un 56% de los corredores del encierro es extranjero, el único foráneo fallecido es Peter Tassio y, como él, también el corneado más grave de estas fiestas es un estadounidense de 34 años que fue empitonado casualmente en el mismo lugar que Matthew, en el Ayuntamiento. Ahora, Pamplona mira al cielo para que San Fermín eche un capotico, aunque sea 20 años después.