FIN DE FIESTAS
La doble cara del 'Pobre de mí'
Actualizado el 13/07/2011 a las 20:59
Se acerca el final de los Sanfermines, el final de nueve días con grandes momentos emotivos: reencuentros con viejos amigos, largas horas en la calle y mucha, mucha juerga. Los "fieles" de San Fermín, que acuden puntuales cada año a la fiesta convocada por el santo, este jueves a medianoche dirán adiós a la vestimenta blanca y al pañuelico rojo con lágrimas en los ojos, comenzando de nuevo la cuenta atrás para la llegada del próximo 6 de julio.
Pero no todo serán lamentos y caras largas este jueves. Algunos esbozarán una enorme sonrisa y levantaran la cabeza dando gracias al cielo, y al santo patrón de estas fiestas, porque esta interminable semana haya llegado a su fin. Para ellos San Fermín no ha estado repleto de diversión y de deleite, sino de duro trabajo, de largos madrugones y de envidia contenida por ver cómo el resto disfrutan de lo "lindo" mientras ellos agudizan su jornada laboral. Son las dos caras del "Pobre de mí", que repartirá sonrisas y lágrimas entre turistas y lugareños.
Representantes de "ambas caras" hablan sobre su alegría o su tristeza ahora que las fiestas llegan a su fin:
Iker Zuasti, promotor del Museo del Encierro
"Me encantan estas fiestas, aunque duerma por trabajo una media de tres horas en Sanfermines hay algo mágico en el ambiente que te da un extra de energía".
Miriam Ayesa, trabajadora de Protección Civil en la Ciudadela
"Por una parte estoy deseando que se acaben de una vez las fiestas. Los Sanfermines trabajando se hacen duros y diferentes. Estoy desde las 10 de la noche hasta las 6 de la mañana y tengo que aguantar a los meones que dicen que no mires mientras te insultan y te tiran botellas".
Ana Artajo, pasacalles del Diario de Navarra
"Me lo paso en grande con este trabajo y disfruto como nadie de los Sanfermines, pero al Pobre de Mí no podré ir a echar la lagrimilla porque aún seguiré vendiendo periódicos".
Carlos Trinchet, feriante
"Me gustan mucho las fiestas, lo que más los toros pero nunca he corrido ni pienso hacerlo, vengo aquí a trabajar. No me da pena que se acaben las fiestas, lo que sí que me da es que nos hayan bajado aquí a la Rochapea porque el negocio es mucho peor".
Jaime Monar, conductor de Villavesa
"Cuando se suben borrachos es muy durillo, porque no puedes discutir con ellos. Hay alguno que se enfada a la hora de los fuegos porque hay mucha gente y todos quieren subir a la vez. Es lo mismo de todos los años. Tengo muchas ganas de que se acaben".

