El último de la plaza de los ajos

  • La plaza de Recoletas sólo tiene un testigo de los tradicionales puestos de venta

PILAR FDEZ. LARREA . PAMPLONA.

Actualizado el 15/07/2011 a las 01:04

Muchos pamploneses recuerdan la plaza de Recoletas, la de los Ajos, repleta de puestos de venta del popular condimento.La tradición ha decaído y en los últimos años sólo un puesto la mantiene. Detrás del mostrador, Iván Martínez Izquierdo. Comenzó en el oficio de niño, ayudando a su padre, a quien luego tomó el relevo. Abre el puesto el 5 de julio y lo cierra un mes más tarde. Igual que antaño, el Ayuntamiento de Pamplona proporciona e instala la caseta que este año, dicen Iván, incluso han reformado algo.

Le acompaña su hermano Práxedes. Ambos trabajan de nueve de la mañana a nueve de la noche. Eso, cara al público, porque luego, o previamente, deben preparar las ristras con las cabezas de ajos, que traen de la zona de Falces y Peralta.

Cada ristra tiene 50 cabezas, de distintos tamaños y el precio oscila entre los 10 y los 15 euros. Para quien no quiere tanta cantidad, tienen bolsitas de menor tamaño. En cualquier caso, Iván Martínez asegura que los ajos, lejos del sol, se conservan en perfectas condiciones hasta marzo o abril. Pero los hábitos de consumo, reconoce, han cambiado. Eso, y la manida crisis económica, han mermado las ventas y han hecho desaparecer de la plaza el producto que le ha dado nombre popular. "Se nota mucho, el asunto está complicado y todos miramos mucho antes de gastar", lamenta Iván Martínez. Respecto a la procedencia de los compradores, explica que muchos son de Pamplona, y una buena parte de los pueblos y de provincias limítrofes. "Eran buenos clientes guipuzcoanos y vizcaínos, pero ya no vienen tanto a la fiesta y, si no vienen, tampoco compran ajos". En tantos años, aunque prefiere no revelar cuántos, acumula muchas anécdotas y, entre ellas, recuerda una especialmente amarga. "Era un niño, mi padre me dejó un rato al cuidado del puesto y yo, como chaval que era, lo dejé para jugar con los niños que había en la plaza. Cuando volví me habían robado toda la recaudación del día. Eran 4.500 pesetas. Muchísimo dinero para aquella época", rememora. El resto del año, Iván Martínez se desplaza por ferias, mercadillos y fiestas de t toda Navarra, en un negocio que mantiene en Pamplona, donde nació y reside.

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