Baile de la Alpargata

Isabel y Javier bailan las penas y las alegrías desde hace 64 años: "El baile nos ha salvado muchas veces"

La pareja, vecina del  barrio de La Txantrea, es una de las primeras en salir a bailar en cuanto toca la música en el Nuevo Casino Principal

El matrimonio
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El matrimonio pamplonés formado por Isabel Plazas Hernández y Javier Día Marín, ayer día 13 en en Baile de la AlpargataCORDOVILLA 
El matrimonio

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M. Carmen Garde

Publicado el 13/07/2026 a las 13:06

Hay parejas que, con los años, caminan diferente paso. Se desacompasan, terminan por perder el ritmo y acaban desafinando en solitario. Otras, en cambio, te hacen creer en el amor. Son las que aprenden a caminar al mismo paso, en los momentos dulces y amargos de la vida. Y, las menos, las privilegiadas, incluso lo saben bailar. 

Cada 7 de julio busco a Isabel Plazas Hernández y Javier Díaz Marín en el salón del Nuevo Casino Principal, en la Alpargata. Es una pareja de jubilados que vive en el barrio de La Txantrea. No son los únicos que vuelven cada San Fermín, pero sí una de esas parejas que parecen formar parte del baile. Cuando los veo entrar, del brazo o agarrados de la mano, siento un pequeño alivio: un año más ahí siguen. Juntos. 

Él tiene 85 años; ella, 80. Llevan 64 años juntos, 58 años casados desde que en 1969 se dieron el sí quiero. Y si les preguntas cuál es el secreto, no hablan de recetas milagrosas. Hablan del baile. "Para nosotros ha sido una terapia increíble. Nos ha ayudado en los malos momentos y también en los buenos. Te obliga a salir de casa, a despejar la cabeza y hasta las pequeñas discusiones se quedan atrás. No es fácil ser pareja, pero el baile nos ha unido mucho", afirman sonrientes.

Isabel fue ama de casa, aunque también limpió oficinas durante una época. Javier trabajó toda su vida como ajustador de piezas en la antigua Dana, hasta su jubilación. Tienen tres hijos: Javier , Luis María y Miguel Ángel, y cinco nietos:  Alba, Dafne, Neferet, Andrea y Joel.

Hoy, en su tiempo libre, es ella quien transmite esa pasión. Da clases de baile en línea a cerca de treinta mujeres en el Club San Pedro y está convencida de sus beneficios. "Tengo alumnas con problemas de salud y ves cómo, cuando bailan, todo cambia. No hay nada mejor para mantener la cabeza y el cuerpo vivos", cuentan.

Isabel y Javier no perdonan la cita sanferminera con la verbena más madrugadora. Se ponen en primera fila, bailan juntos, en línea... Se les ve  enamorados, disfrutando y, en esos compases, se ve una compenetración tal que solo la da el tiempo cuando ha aprendido a llamarse amor.

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