Espectáculos
Crónica de los fuegos artificiales del 11 de julio de San Fermín 2026: Pirocenter Fogos de Artificio
Roni abrió mucho el fuego en muchos momentos hacia los lados y, a la vez, alcanzó gran altura


Publicado el 12/07/2026 a las 09:51
Anoche, el brasileño Roni Santos, de Pirocenter Fogos de Artificio, en «Mirabilis», sexto disparo del XXV Concurso Internacional de Fuegos Artificiales de Autor de San Fermín realizó una primera obligatoria muy buena, de un ritmo muy fácil de reconocer, trabajando con mucha precisión y creatividad, cosas que fue premonitorias de lo que se vería en el resto del espectáculo. La segunda obligatoria, la de asimetrías, fue muy clara: encendió cinco ruedas terrestres sobre la muralla, en rojo, a la derecha, mientras que a la izquierda subía meteoros blancos de punta roja. La idea de meter fuego terrestre en una obligatoria es muy buena (puesto que cualquier fuego ganador en Pamplona suele tener algún componente terrestre) pero cuatro de las ruedas no rodaron. Casi le habría convenido que no rodase ninguna para parecer que no tenían que girar. En la parte libre destacó la sección de cracker donde ganó mucha anchura en la muralla.
Y tras ello vino uno de los momentos más creativos y, a la vez, técnicamente más logrados: los corazones y las banderas de Brasil. Elevó monotiros rojos que, según ascendían dibujaban una enorme forma de corazón en el cielo. Y, después, una bandera de brasil hecha con un cuadro verde, un rombo amarillo y centro azul. Esto lo repitió dos veces. El efecto estético (y emocional) fue espectacular. Pero metió artificios menores por detrás, no se sabe muy bien si para hacer algo en el aire o para acompañar a estas creaciones tan potentes. Sea lo que fuera, sobraron. Los corazones y las banderas se hubieran leído mucho mejor y hubieran tenido más protagonismo de haberse presentado totalmente solos.
Luego presentó aulladoras muy buenas con colas y focos rojos y truenos por arriba, que volvería a repetir más tarde de nuevo. Con ellas alcanzó una altura tremenda en el cielo. El disparo rebosaba de buenas maneras y creatividad, pero en muchos momentos ocurrió que fallaron efectos (salían cuando no debían), o que falló alguna angulación (por ejemplo en una pantalla de pavo real repetido, donde el segundo tiro de la derecha estaba cambiado de inclinación).
Roni abrió mucho el fuego en muchos momentos hacia los lados y, a la vez, alcanzó gran altura. Hizo un amago de prefinal que no fue tal, para continuar el disparo despuées. Piezas fuera de sitio se mezclaron de nuevo en la segunda sección de las colas con punta roja que ascendían tanto. El prefinal fue muy interesante y la apoteosis la fue construyendo con tronerío debajo, en friso, de forma magistral, moviendo disparos en forma de cortina. El colofón fue una inesperada y maravillosa rúbrica de palmeras de oro brillante que se recortaron sobre el negro de la noche como grandioso punto final de un disparo de gran maestría como diseñador aunque con muchos errores pequeños.
Este tipo de creaciones artísticas, diferentes e inesperadas, son lo que se pide en un concurso de autores. Y el resultado global del brasileño anoche en Pamplona es muy meritorio siendo que tuvo que trabajar con el material que le surtió Pirotecnia Valenciana y no con el que suele estar acostumbrado él.
Puntuaciones:
Estructura: 7
Composiciones: 9
Color: 8
Efectos: 7
Obligatorias: 8
TOTALES: 39