San Fermín
Crónica de los fuegos artificiales del 9 de julio de San Fermín 2026: Pirotecnia Zaragozana


Actualizado el 10/07/2026 a las 10:42
Anoche, Luis Brunchú, de Pirotecnia Zaragozana, en «Igneus», el cuarto disparo del Concurso Internacional de Fuegos Artificiales de Autor de San Fermín, demostró que disparar sacando el mejor rendimiento al material con el que cuenta sigue siendo una de sus mayores virtudes como diseñador de fuegos artificiales.
El espectáculo transmitió desde el principio una sensación constante de orden y de planificación, como si todo estuviese pensado de antemano y cada elemento ocupara exactamente el lugar que le correspondía, salvo las cajas chinas cuando se descuadraban.
El material empleado fue muy variado y permitió ver efectos poco habituales en el cielo pamplonés, como el efecto sonoro de aulladoras. Uno de los mejores momentos de imbricación entre diseño y material fue aquel en el que disparó enormes dalias en morado y azul, con centro en lentejuela, de una calidad de color magnífica (encendían a la vez, tenían un color súper estable y limpio y apagaban lentamente), que, en un primer momento, tuvieron un cierre de sección propio. Según declaró este pirotécnico valenciano ese material era de importación italiana.
Después continuó con oros nuevos con toques rojos. Y tras esto, sorprendió con una digitalización (la más importante e imponente del disparo), en la que, en dos lados, cruzando el disparo según ascendía con monotiros, hizo surgir los mismos preciosos colores morado y azul de la sección antes comentada, a modo de recuerdo, pero desde efectos ascendentes (en lugar de aéreos). Ahí, pues, se sumó la labor de la digitalización moderna (con ese cruzado que dibujaba unas 'x' de lado a lado de la muralla) a la llamativísima calidad de este conjunto de dos colores italianos (azul y morado). Como colofón volvió a presentar en el cielo, por encima, en un segundo piso, las mismas preciosas dalias que dieron comienzo a este esplendoroso desarrollo. Recuperar un tema cromático anterior mediante otro lenguaje pirotécnico distinto fue de lo mejor del espectáculo. Después, presentó de nuevo oros, en unas magníficas fachadas muy completas.
En relación a sus pruebas obligatorias, en el inicio, hay que decir que la primera, la de ritmos, estuvo entre las mejores vistas hasta este momento en el XXV Concurso Internacional de Fuegos Artificiales de Autor de San Fermín. Con monotiros de gran tamaño y calibre, utilizados con limpieza y contundencia, hizo alarde de una sucesión rítmica muy sólida, limpia e interesante, siendo toda una pieza completa de principio a fin. La asimétrica, sin embargo, quizá no fue tan lograda.
Hubo además figuras geométricas especialmente buenas (como caras, caracolas o tréboles), y buenos efectos en flocados. Y, entre las carcasas especiales destacaron de forma muy singular aquellas con múltiples cambios de color y llamativos efectos de fantasma, todas ellas de una perfección y redondez magníficas.
«Igneus» dejó la sensación de ser un espectáculo muy trabajado y pensado hasta el último detalle para sacar el mejor partido al material, en el que el diseñador valenciano, representando a Zaragozana, volvió a demostrar que la experiencia y el oficio, que le vienen de familia, siguen siendo herramientas de enorme valor en un concurso de estas características.
PUNTUACIONES:
Estructura: 7
Composiciones: 7
Color: 7
Efectos: 7
Obligatorias: 8
TOTALES: 36