San Fermín 2026
Las manos que prenderán el primer Chupinazo Txiki
Elegidos por sorteo entre 24 clases, tres alumnos de 4ºA de Buztintxuri protagonizarán la primera edición de este acto en Sanfermines


Publicado el 17/06/2026 a las 05:00
Unai Subiza se iba a Menorca, Eneko Arzoz a Peñíscola, Lena Domínguez a Francia y Ane Loizate a Albania. A falta de la última semana de clase, todos los alumnos del aula 4ºA del Colegio de Buztintxuri tenían las vacaciones agendadas. Sin embargo, algo que ninguno esperaba trastocó sus planes: los 21 estudiantes de esta clase iban a ser nombrados protagonistas del primer ‘Chupinazo Txiki’ de la historia de los Sanfermines. Frente a esa gran noticia, la misión de los padres y madres ha consistido en hacer un puzzle con los planes que tenían preparados. Todo, por supuesto, en favor de su ahora nueva fecha fija en el calendario, el viernes 10 de julio, coincidiendo con la celebración del Día Infantil en el programa festivo.
Y es que salir al balcón del Ayuntamiento en plenos Sanfermines no es moco de pavo, o si no que se lo digan a ellos. Como los vecinos de Oronoz-Mugaire —pueblo de Maddi Arregi— que ni le dieron tiempo a contarles la noticia. “¡Llegué y todos me decían que iba a tirar el chupinazo!”, recordaba la alumna. Así, sentados en círculo y como famosos, fueron confesando uno a uno, con una medio sonrisa de aún no llegar a creérselo, el mismo tipo de anécdotas. A Bera Pastor le dijeron desde otro coche que había salido en YouTube, a Izaro Echeverría le paró una bicicleta y a Ekaitz Cía, que le habían visto en TikTok. “Joe, ¡a mí casi ni me dio tiempo de avisar a las familias! Quería decírselo antes de que se enteraran por los medios de comunicación”, reía la tutora de la clase, Leire Elizagaray Urdiain, de 45 años.
UNA NORIA PARA EL PATIO
Antes de llegar la noticia, los colegios tenían que presentar una candidatura al Ayuntamiento de Pamplona. El trabajo consistía en hacer una reflexión sobre cuatro áreas diferentes de la ciudad: la plaza de un barrio, el patio de la escuela, el centro de salud y la marquesina de la villavesa. Así, cada clase interesada debía realizar un dibujo que reflejase las ideas del grupo sobre cómo mejorar aspectos de su municipio, ya fuesen de carácter social, urbano o cultural. En total, 24 clases de 4º y 5º de Educación Primaria, de diez centros públicos y concertados, se presentaron a la fase de sorteo.


“Hicimos grupos pequeños y luego una reflexión común. Salió de todo. Había propuestas realistas, como que hubiera más cantidad de autobuses; y otras más fantasiosas, como encontrar colchonetas en los parques”, apuntaba Leire. Del colegio de Buztintxuri, se presentaron tanto 4ºA como 4ºB. De hecho, cada clase eligió el dibujo de la otra. Al final, fue 4ºA la que resultó ganadora con la obra ‘Patio Hobetua’ (patio mejorado), elaborada por Gari Arregui, de 10 años. En ella y con la finalidad de cumplir con su propio título, proponía un patio con más árboles y con una noria —en su explicación, él anteponía los árboles a la noria—.
SECRETO ENCUBIERTO
Los alumnos no olvidarán el día que recibieron la noticia. Viernes 5 de junio. Para ellos, día de Pasearte —la fiesta escolar—, aunque aquella mañana empezó poco menos que como un castigo. A Leire Elizagaray, la tutora, le llamaron a las nueve para avisarle de que habían salido ganadores. ¿Su misión a partir de ahí? Guardar el secreto. “Fue un poco raro, ¿no? ¿Cómo me puse yo? ¿Qué os mandé hacer?”, les decía animándoles a revivir aquel instante.
—¡Matemáticas!—, respondieron todos.
Pocas opciones había. “Empezamos limpiando la clase y luego, como necesitaba una razón para tenerlos ocupados, les mandé tarea. Alguno me puso morros y yo estaba nerviosa perdida”, contaba Leire. A las diez y media pasadas, fueron Zaloa Basabe Gutiérrez, concejala delegada del área de Igualdad, Acción Comunitaria, Barrios y Diversidad Cultural; y Miriam Arregui San Martín, coordinadora de Promoción y Prevención Comunitaria de Infancia, las responsables de anunciarles la noticia. Leire tenía grabado el momento: “Empezaron a saltar, a gritar, a darse abrazos entre ellos. Fue una pasada”. “Muy emocionante”, reafirmaba Mariama Bah, una de las alumnas.
Días después, la clase hizo el sorteo correspondiente para seleccionar a los tres lanzadores: Gari Arregui, Ane Loizate e Ivanna Jiménez, de 10 años, fueron los elegidos para prender la mecha del primer Chupinazo Txiki de San Fermín. De igual manera, el resto del aula asistirá a la Casa Consistorial. “Me hizo mucha ilusión salir”, respondía Ane.
Todos tienen muy claro que es algo que van a recordar siempre. Gari incluso faltará a un torneo de triatlón para poder lanzar el cohete. Aunque, por si las moscas… la clase tiene preparados otros tres suplentes. Si para ellos las atracciones siempre habían sido su elemento favorito de las fiestas, quizá después de estos Sanfermines habrá que volver a revisar el podio.
El colegio que también ganó el concurso de carteles hace diez años
La elección de una de las aulas del Colegio Público de Educación Infantil y Primaria Buztintxuri para participar en el primer Chupinazo Txiki de San Fermín ha devuelto al centro una sensación familiar. No es la primera vez que el colegio se convierte en protagonista de las fiestas. Hace ahora diez años, en 2016, el cartel titulado ‘Sanmarrazkin’, creado por el alumnado del mismo y presentado al concurso por Mikel Mendibil Ainzúa, Patricia Martiartu Fernández, Mikel Santos Martínez y Eneko Huarte Gaita fue imagen de las fiestas, después de alzarse vencedor en su correspondiente votación popular, sobre los otros 375 presentados.


“Recuerdo la noticia como un día súper bonito que vivimos con mucha ilusión y alegría. Hicimos saltar las alarmas del centro, los de dirección fuimos corriendo por todas las plantas anunciando que habíamos ganado y sacamos a todos los txikis a celebrarlo. Luego, antes de San Fermín, preparamos una celebración con toda la comunidad y las familias”, rememoraba Ander Clemente Idiazabal, de 47 años, director del centro también desde hace diez.
Ahora, el colegio vuelve a tener motivos de festejo. Aunque el protagonismo recae sobre una clase concreta, ellos representan al conjunto. “Nos ha hecho una ilusión tremenda. Estamos animando a nuestras familias para que acudan masivamente a la Plaza Consistorial y ese día lo vivamos todos”, contaba Clemente.
CRECER CON EL BARRIO
El centro abrió sus puertas en el curso 2009-2010 con apenas 70 alumnos y alumnas. A día de hoy, con una plantilla de un centenar de docentes y tres modelos educativos ofertados (A,B y D), roza el millar de estudiantes. Más allá de las cifras, Clemente destacó la consolidación de una comunidad educativa diversa: “Somos una escuela multicultural y la convivencia entre alumnado de diferentes procedencias y modelos lingüísticos la valoramos de forma muy positiva”.
Apostando por un aprendizaje basado en “experiencias vivenciales” que les hacen prescindir de libros de texto, el director resumía la identidad del colegio en tres pilares: solidaridad, igualdad y convivencia. “Trabajamos por proyectos y situaciones reales de la vida diaria. Por ejemplo, un día a la semana los pequeños van al supermercado a hacer la compra y es el alumnado de 5º el que hace la venta al resto de compañeros, con todo lo que conlleva el tener que pesar, cobrar y calcular”, contaba Clemente.
Tras años de crecimiento, el principal desafío del centro pasa ahora por mantener su volumen de alumnado en un contexto marcado por el descenso de la natalidad. “Seguir siendo una escuela referente para las familias del entorno es nuestro objetivo prioritario”, afirmaba. Eso sí, mientras afrontan este desafío, el CPEIP Buztintxuri podrá celebrar antes un nuevo capítulo de su historia vinculado a los Sanfermines, una década después de su cartel ganador ‘Sanmarrazkin’.