Pamplona
La historia de superación que escondía el cartel número 5 de San Fermín realizado por June, Iosu y Naiara: "Fue un subidón llegar a la final"
Tres estudiantes de 18 y 19 años de la FP especial de la Escuela de Artes de Pamplona firmaron la obra con la gigante asiática Esther Arata y su lío de colores, letras y números


Publicado el 20/05/2026 a las 18:44
"Fue una sorpresa enorme. Un subidón”. June, Iosu y Naiara celebraron hace un mes con gran alegría que su cartel de San Fermín de 2026 estaba entre los diez finalistas. Estos tres estudiantes de 18 y 19 años de FP especial de la Escuela de Arte de Pamplona se sentían orgullos de codearse con cartelistas profesionales. Están muy agradecidos a su profesora Sara Jaurrieta Iribarren, que les guio en el proceso creativo y confió en sus capacidades. Después de guardar el secreto profesional durante la votación popular, ahora se atreven a contar la emotiva y aleccionadora intrahistoria que hay detrás del cartel número 5, 'Esther Arata presenta: el gran lío de colores, letra y números'.
En septiembre, los hermanos June y Iosu Zandio Aguerre y Naiara Olaechea Ruiz entraron en la Escuela de Arte de Pamplona para cursar una Formación Profesional de Actividades Polivalentes. “Un proyecto innovador, sí, pero también lleno de incertidumbre. Tanto que las primeras semanas las clases se desarrollaban prácticamente en un aula vacía porque los materiales tardaban en llegar. Mientras tanto, había que improvisar, construir desde casi nada y, sobre todo, sostener la ilusión”, cuenta Sara Jaurrieta.
El curso se organizó en varias unidades didácticas, basadas cada una de ellas en una exposición de arte que tuviese lugar en Pamplona y su comarca. En febrero visitaron la Casa de Cultura de Zizur Mayor para ver una exposición de pinturas, 'El ABC de la Fiesta', por Josune Iribarren. A las pocas semanas se abrió el plazo del concurso de carteles de San Fermín y podía ser una oportunidad de trabajarlo. “La propuesta parecía ambiciosa, pero se decidió intentarlo. Se revisó todo lo trabajado hasta entonces y se pensó que la técnica de la cianotipia, con la que ya se llevaba tiempo experimentando en clase, podía ser una buena forma de crear el cartel”, relata Sara.
La cianotipia consiste en hacer un negativo con un químico que reacciona a la luz solar. Se eligió el tema de los gigantes. June, Iosu y Naiara se sienten sanfermineros. La comparsa y la música es lo que más les gusta de la fiesta. Se realizaron distintas cianotipias y, entre todas, se escogió la de la reina asiática, Esther Arata. “Árabe, mujer y pocas veces protagonista, segundona, al igual que nuestro alumnado…”, comenta la profesora.
Después llegó la parte más libre “y más auténtica”, decorar la obra con recortes de letras, papel carrocero y diferentes elementos colocados al azar, “exactamente como ellos querían pegarlos, respetando su manera de crear y decidir”, explica Sara Jaurrieta.
También el título del cartel nació de una manera muy especial. Se propuso que cada alumno y alumna eligiera una palabra que se sintiera relacionada con la obra. “Empezaron a surgir ideas sueltas -comenta Sara-: letras, números, colores… palabras diferentes, aparentemente desordenadas, pero que juntas representaban perfectamente la esencia del grupo y de su proceso creativo”. Y así nació el nombre del cartel: Esther Arata presenta: el gran lío de colores, letra y números.
Se presentó el cartel sin demasiadas expectativas, simplemente orgullosos del trabajo realizado. Y entonces ocurrió algo inesperado: el cartel fue seleccionado entre los finalistas del concurso de San Fermín. “¡Menudo subidón!”, expresa Sara.
“Cartel atrevido donde la emoción y la fuerza del trazo importan más que la perfección técnica”, decía el jurado en su valoración. La sorpresa fue enorme. “Hubo fiesta, celebración, abrazos y una sensación compartida de haber llegado mucho más lejos de lo que nadie imaginaba al inicio de curso. Porque más allá del reconocimiento, aquello demostraba algo muy importante: que cuando se abren espacios reales de participación, cuando se confía y se acompaña, las capacidades aparecen”, comenta la profesora, que considera que quizás esa sea la verdadera historia de este proyecto. “No solo la de un grupo que entró en una escuela ordinaria, sino la de una escuela que también tuvo que aprender a mirar de otra manera”, destaca Sara Jaurrieta.