El Cuadernico
Help me, please


Publicado el 14/07/2025 a las 05:00
Certificaron la muerte de Mathew Peter Tassio a las ocho y cincuenta, pero a las ocho y ocho ya sabíamos que estaba muerto. Aquel día, hace treinta años, al perderse la manada por el final de la Cuesta, llegando ya las grupas de los toros a la plaza del Ayuntamiento en sus luminosas y anchas alturas, escuchamos el grito del público, el típico ‘Ay’ cuando sucede la cogida. Pensamos, como había pasado, que habría algún herido. Al subir, ocho minutos después y ver que seguía allí el herido, pensamos que no sería grave. Entonces, entre la gente vimos su mirada perdida en los espacios infinitos, la ausencia de su alma, las manos de la sanitaria taponando lo imposible, las lágrimas en su cara, en aquella pietá de adoquines y de fiesta en la que un chico de Illinois ya se elevaba, ungido a bueyes del fuego, serpientes de plata, al cielo de los héroes tan blanco y tan rojo. Partía hacia lo desconocido por caminos insondables. Acaso ella le estuviera acariciando el pelo en la confusión de las despedidas. “Help me, please” es lo último que les dijo. Entonces, nos dimos cuenta de lo que estaba pasando y es que resbalábamos en un charco de sangre tan clara y espesa como un glaciar rojo y caliente, y que él estaba muriendo en ese preciso instante. He leído en el periódico que tenía veintidós años, cuatro más que yo en aquel momento, y si han pasado treinta es que ahora tendría cincuenta y dos. Solo sé de él que tenía un puesto en Motorola. Que viajaba con su amigo por Europa. Me pregunto qué hijos no hubiera tenido; acaso hubiera conocido la Toscana, se hubiera convertido, habría sentido que aquella era la mujer de su vida. Pero naufragó sobre el pitón derecho de ‘Castellano’, que le atravesó el pecho como un puñal en la mantequilla, y ahora pienso en él y me pregunto por qué le pasó él y no a mí, si todo esto vale la pena, y no encuentro respuestas, solo sus ojos elevados al cielo de Pamplona de cohetes, charangas, golondrinas y crespones y aquella última petición -Help me, please-, que nadie pudo cumplir.