El cuadernico
¡Viva la reventa, carajo!


Publicado el 13/07/2025 a las 05:00
Poco antes del encierro, a Inaxio le cayó en el hombro un cascote enorme, fundacional, y no lo mató de milagro. La oferta y la demanda de la vida y la muerte juegan entre ellas, caprichosas, y corretean y se persiguen como chiquillos.
Uno piensa que le va a partir la madre un toro de Escolar con sus punticas de Saltillo y le va a caer una piedra en la cabeza. Esquilo tuvo el presentimiento de que se le caería la casa encima y anduvo por ahí andando toda la vida un poco como yo, que con todo lo que salgo, ya es raro que me acuerde del número del portal de mi casa. Éstos Sanfermines he conocido a mi mujer, que ya la conocía de antes, pero creo que de vernos tan poco ya nos habíamos olvidado el uno del otro. Es muy maja.
Al final, al pobre Esquilo, le cayó una tortuga en la cabeza que había soltado del pico un águila. De la muerte, no te libra nadie aunque te quites, ni te agarra aunque te pongas. Ando teniendo estas conversaciones con mi amigo César, al que me he encontrado en el orden y concierto de unos grandes almacenes de Pamplona.
Creo que el mejor sitio para tener una conversación, filosofar, y pensar sobre la vida es la planta de menaje del hogar de estos grandes almacenes Que son como el ágora de Atenas. Me comenta César del magnífico ejercicio de la reventa y de cómo el otro día, en la puerta de la plaza, los vendedores sacaban fajos de billetes y hacían su agosto en la tarde de Morante.
La reventa, que está tan mal vista, siempre es un 'winwin', porque hay alguien al que le apetece ir a los toros y otro que tiene su entrada. Aunque le cobre una pasta por ella, como es natural, porque si no hay sardina, la foca no baila.
La reventa sanferminera es mileyista y libertaria. Hablamos de un mercado sano, sin intervenciones, sin aranceles, sin instituciones que magrean sus reglas, llevado por decisiones, tomadas libremente por individuos libres. Qué viva la reventa, carajo.