Nacido en Sanfermines
José Javier Beguiristáin, los Sanfermines desde la tranquilidad: "La primera vez que vine a fiestas fue el día de mi 13 cumpleaños"
El vecino de Burlada cumple este 10 de julio 73 años de anécdotas, desde dormir ‘algo’ en el coche antes de correr el encierro hasta ahora, que lo disfruta con su nieta


Actualizado el 09/07/2025 a las 23:29
Los antebrazos de José Javier Beguiristáin son férreos y reflejan una vida en la que sus manos han tenido y tienen un protagonismo especial. Primero, ayudando en el campo. Más tarde, a partir de los 14 años, fabricando piezas y utillajes para las fábricas durante más de medio siglo. “El taller se llamaba Arisbegui, de Aristu y Beguiristáin”, recuerda antes de anudarse el pañuelo sanferminero y hablar de la primera vez que disfrutó de los Sanfermines. “Fue el día que cumplí 13 años”, detalla sobre una fecha de la que hoy se cumplen justo seis décadas.
“Estuve trabajando ese verano en Badostáin en casa de una prima y me trajeron a ver los fuegos el día 10 y las barracas. Se tiraban en la Plaza del Castillo y las barracas estaban detrás de la Ciudadela. Fue mi regalo de cumpleaños de 1965”, recuerda Beguiristáin, originario de Artozqui, localidad del valle de Arce desaparecida con la creación del pantano de Itoiz.
“Yo no había visto eso nunca. Las fiestas del pueblo eran más de baile, sin barracas y sin fuegos. Era algo totalmente diferente para mí, aquí había mucha gente”, añade comentando que fue a partir de los catorce cuando ya llegó a Pamplona. “Me quedaba los primeros días siempre y con diecisiete años ya corría el encierro”, detalla.
“Nos quedábamos por ahí hasta las tres y media e íbamos al coche a dormir, que estaba aparcado en lo Viejo. Después, a las seis nos levantábamos, nos limpiábamos como podíamos en las fuentes y entrábamos al recorrido, que era a las siete”, recuerda entre risas citando a sus amigos.
“Corrí durante unos cuantos años los primeros días que me quedaba ”, comenta relatando una anécdota en el callejón. “Tuve suerte y me quedé arriba del montón, falleció un chico”, dice sentado en una mesa del café Iruña. Después de la carrera desayunaban en el Belagua y el día de su cumpleaños les invitaba a almorzar en el Evaristo, aunque hubo años que también llevaba la merienda a la plaza de toros. “Cogía el rancho en el Mauleón”, añade citando las magras con jamón, el ajoarriero y la bebida.
Ahora, Beguiristáin, que vive en Burlada y tiene una huerta en la Zona Media, los Sanfermines los vive en la tranquilidad de su finca y un día sube a Pamplona con su nieta de nueve años. “Suelo comer con la familia en el pueblo y listo. Ahora solo vengo un día con la nieta. Me encantan los Sanfermines, pero hoy en día han cambiado mucho. Antes eran mucho más limpios y eso que había menos gente trabajando en el servicio de limpieza. Creo que lo he dejado por ese tema”, sentencia a pesar de la emoción que le traen los recuerdos de blanco y rojo.
MI MOMENTICO
José Javier Beguiristáin posa junto a su mujer y su hija durante unos Sanfermines de la década de los noventa.


José Javier Beguiristáin Aristu nació en Pamplona el 10 de julio de 1952, pero es originario de Artozqui, pueblo desaparecido con la creación del pantano de Itoiz. En 1972 se estableció en Burlada. Está casado y tiene una hija y un hijo. También una nieta de 9 años. Ha sido mecánico de piezas para fábricas y de joven ayudaba en casa en el campo. Está jubilado y tiene como afición cultivar en su huerta de más de una robada.