La fiesta
Mi secreto en San Fermín


Actualizado el 06/07/2025 a las 22:37
Hay algo que no le he contado a nadie. Mientras la ciudad se desborda de buen rollo y canciones, mientras los fuegos se escapan al infinito de la noche y la calle vibra bajo los pies, yo estoy en otro lugar. Estoy en ese sitio que nos prometimos un 7 de julio. En la calle que te espera y en un cuaderno anotando cada detalle de unas fiestas que acaban de empezar. Especiales, como todo lo que tenemos por delante. Y entre idas y venidas, camino con ganas y música de esa que le gusta a la gente que ya tiene experiencia en eso de la edad. Pero, por dentro, guardo algo que no se grita, que no se canta, que no se cuenta. Porque mientras todos celebran hacia fuera, yo lo hago hacia dentro. Brindo porque hoy, como cada día, sigues ahí.
En cada vaso que chocamos sin prisa hay un momento suspendido que solo tú y yo entendemos. Aunque estemos rodeados de miles, aunque apenas digamos nada, compartimos otra lengua: la del gesto, la del ‘estoy’ sin necesidad de decirlo. Y es que mi secreto no es un beso robado ni una promesa escondida. Mi secreto eres tú. Tú, que haces que todo tenga sentido.
Cuando levanto el kalimotxo en esa calle de peñas que tanto nos conoce, no solo brindo por la fiesta, brindo por haber llegado a ti sin buscarte. Cuando me pierdo, sé que me encontraré si te miro. Somos esa risa compartida en 204 horas que poco a poco iremos descorchando. Ese es mi secreto: que Sanfermines es ese escenario donde tú y yo existimos en una frecuencia distinta. Con el rojo al cuello y la mirada en un horizonte que brilla.
Y cuando el cielo se apague y suene el ‘Pobre de mí’, no estaré triste. Porque lo que habremos vivido no se irá con el último cohete. Se quedará, como un susurro, guardado entre los pliegues del pañuelo y el deseo de que el ‘capotico’ nos respalde otro año más. Como una promesa sin palabras. Como mi secreto… en San Fermín.