Feria del Toro

La mujer pisa el ruedo en Pamplona

Lea Vicens, rejoneadora francesa, marcará un hito este 6 de julio de 2025 al ser la primera mujer matadora de alternativa en la Feria del Toro. Pero antes que ella, a otros niveles, ya hubo mujeres que actuaron en la plaza de Pamplona 

La rejoneadora francesa Lea Vicens, anunciada para torear en Pamplona el 6 de julio, en una corrida anterior
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La rejoneadora francesa Lea Vicens, anunciada para torear en Pamplona el 6 de julio, en una corrida anterior
La rejoneadora francesa Lea Vicens, anunciada para torear en Pamplona el 6 de julio, en una corrida anterior

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Aser Vidondo

Publicado el 05/07/2025 a las 05:00

El paseíllo de este 6 de julio de 2025 por la tarde en Pamplona no será uno cualquiera. Una rejoneadora, la francesa Lea Vicens, será la primera mujer y matadora de alternativa en acceder al ruedo para torear dentro del formato sanferminero de la Feria del Toro, presentado como es ya habitual con un abono de diez festejos que incluye una novillada, una corrida de rejones y ocho corridas de toros. “Ya era hora”. Con estas palabras resaltaba la importancia del hecho José Mª Marco, presidente de la Comisión Taurina de la Casa de Misericordia (Meca) de Pamplona, entidad organizadora de la feria. “Tiene categoría, tiene clase y rejonea muy bien. Será la primera mujer”, aseguraba.

Vicens, nacida en Nimes (Francia) en 1985, es una de las destacadas exponentes actuales del toreo a caballo, resalta la propia Meca. Tomó la alternativa el 14 de septiembre de 2013 en Nimes, en su tierra, con el navarro Pablo Hermoso de Mendoza como padrino, y es ya habitual en plazas de Madrid, Sevilla, Bilbao o Valencia, donde ha logrado importantes triunfos y puertas grandes. Y ahora recala en la pamplonesa. Al conocer la noticia, aseguró que sentía “muchísima alegría”.

Sobre la ‘barrera’ que se rompe con su especial presencia en la Feria del Toro, y como referente que es asimismo para otras jóvenes que aspiran a dedicarse al mundo del toreo, refería Vicens a la agencia EFE que es algo que le “agrada mucho”. “Y eso es porque sé que con las mujeres en general en el mundo siempre hubo desequilibrio. Pero en el toreo yo hablaría de torero, ni de hombre ni de mujer”, agregaba. Y matizaba que “ en realidad un torero es un torero, independientemente de su género, porque el que mira si vale o no vale es el toro, no un comité”. “Un toro no sabe si eres un hombre o una mujer”.

OTRAS MUJERES SOBRE LA ARENA

El formato Feria del Toro nace en 1959, potenciando durante décadas el carácter ‘torista’ de la feria pamplonesa de San Fermín. Y si bien para algunos sectores taurinos esa marca solo ampara las 8 corridas de toros principales, las celebradas del 7 al 14 de julio, la propia Casa de Misericordia no hace distinciones hoy día a la hora de presentar los carteles, y considera incluidos dentro de la Feria del Toro los diez festejos, entre ellos la novillada y la corrida de rejones.

Así las cosas, la presencia de Lea Vicens será la primera de una mujer en la Feria del Toro, pero eso no significa que nunca antes una se haya enfrentado a un astado en el ruedo pamplonés. Eso sí, quienes actuaron previamente lo hicieron en otros formatos, festejos de segunda fila y muchas veces fuera del periodo sanferminero, el principal.

Lo refleja así el libro de Koldo Larrea Plaza de toros de Pamplona (1922-2022): 100 años de alegría, que entre otros aspectos repasa uno por uno los festejos celebrados desde 1900 en la capital navarra, ya desde 1922 en la actual y centenaria plaza. Una obra que evidencia la presencia, aunque muy minoritaria, de apenas una veintena de mujeres en el ruedo en más de 120 años, casi siempre acompañadas por varones en los carteles, y sin ser ninguna de ellas en ese momento matadora de alternativa (ceremonia que formaliza el paso de novillero a matador de toros).

La primera cita se remonta a los años 30 del siglo XX. Concretamente a 1934. El 13 de mayo debutaba ante un eral la madrileña Juanita Cruz, una de las pioneras del toreo femenino español que combatió y ayudó a tumbar ese mismo año las prohibiciones que fijaban que las mujeres no podían torear (volverían durante el franquismo). Exiliada tras la guerra civil a México, tomó la alternativa como matadora allí en 1940.

Volviendo a Pamplona, todavía en aquel año 1934 se pudo ver torear a las hermanas cordobesas Amalia y Enriqueta Palmeño en una becerrada ligada al Corpus Christi (mayo) y después a ambas dos en una novillada económica (julio), así como a la riojana Pepita Moreno en otra novillada económica (julio).

Las hermanas Palmeño regresarían a Pamplona en 1935 para otra novillada (noviembre). Al año siguiente, 1936, se presentaría en una becerrada la pamplonesa Bárbara Labayen (mayo), y en una novillada sin picadores de 1939 (septiembre) intervendría la rejoneadora Beatriz Santullano.

Instaurado el franquismo tras la guerra, no consta la presencia de mujeres en la plaza de toros pamplonesa hasta 1955, con la rejoneadora colombiana Ana Beatriz Cuchet en una novillada (junio), y luego hasta 1963, en una novillada picada por el Día de la Hispanidad (octubre) en la que participó la también rejoneadora colombiana Amina Assis. En 1975 (mayo), en una novillada sin picadores, actuó Rosarillo de Colombia.

Llegados a la Transición, el 11 de julio de 1976 se celebró una becerrada femenina matutina que reunió sobre el ruedo a Joaquina Ariza ‘La Algabeña’, Purita Linares, Lola Amaya, Carmen Honrubia y Mary Fortes. Esta última, joven malagueña, cortaba una oreja en aquella cita y regresaría en junio de 1977, vestida de luces, para una novillada picada donde de nuevo cortaba un trofeo. Retornaría por última vez para torear en 1978, en otra novillada picada (junio), pero ya no tuvo fortuna.

Curiosamente, años después, en 2013, Mary Fortes regresaba al patio de caballos de la Plaza de Toros de Pamplona, pero en este caso acompañando a su hijo vestido de luces, el matador Saúl Jiménez Fortes. Era un 14 de julio y era la primera vez que ella lo acompañaba en ese momento, que quiso inmortalizar a través de una fotografía en Diario de Navarra. “Cuando venía aquí a torear me sentía asustadilla. Ahora lo paso todavía peor, sufro mucho viéndole a él, pero aún así necesito verlo”, confesaba ese día. En una entrevista previa, aseguraba que en aquellos años suyos toreando en las plazas importantes le “medían con la misma vara” que a los hombres. “Eso me gustaba”, refería, y añadía que “en los pueblos eran más generosos”.

Mary Fortes, novillera en los años 70, fotografiada en 2013 en el patio de caballos del coso pamplonés junto a su hijo, el matador Saúl Jiménez Fortes
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Mary Fortes, novillera en los años 70, fotografiada en 2013 en el patio de caballos del coso pamplonés junto a su hijo, el matador Saúl Jiménez FortesSESMA
Mary Fortes, novillera en los años 70, fotografiada en 2013 en el patio de caballos del coso pamplonés junto a su hijo, el matador Saúl Jiménez Fortes

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Regresando al repaso histórico, desde 1977 la presencia de la mujer estuvo ya ligada sobre el ruedo pamplonés a las llamadas fiestas camperas, organizadas en mañanas sanfermineras (julio). Fue el caso de la rejoneadora sevillana Carmencita Dorado, presente en 1977 y en 1980 (dos mañanas este año); y de la novillera pamplonesa Cecilia Sanz, presente en 1986, 1987 y 1988 . Y, ya en julio de 2005, actuaba en un festival matinal la joven catalana Elizabeth Piñeiro.

En el toreo a pie, todas estas mujeres fueron como mucho novilleras al actuar en Pamplona. En el rejoneo, no era habitual entonces tomar la alternativa. Escasas son en todo caso, en comparativa con los hombres, las toreras españolas que han tomado la alternativa a lo largo de la historia y se han convertido en matadoras de toros. Una de las más conocidas y mediáticas de la etapa reciente, la madrileña Cristina Sánchez, que estuvo activa en los años 90, nunca toreó en Pamplona. Pero sí ha acudido y ha estado presente en la plaza, como hizo en 2022 por ejemplo, como apoderada del diestro Antonio Ferrera. Fue la tarde en la que se encerró con 6 miuras para conmemorar sus 25 años de alternativa. “Es un orgullo estar a su lado en un día tan bonito e histórico”, destacó Sánchez. En esas mismas fiestas, ella participó también en un festival matinal de ‘Toros en familia’ dirigido a público infantil.

LA PRIMERA ALGUACILILLA

Y más allá de la propia lidia, también es tradicionalmente escasa la presencia de la mujer en puestos destacados de la Plaza de Toros. Unas cuantas concejalas han presidido ya corridas sanfermineras, eso sí, de la mano del auge de las mujeres vivido en las últimas décadas en el Ayuntamiento de Pamplona. Pero en el propio ruedo, o en torno a él, apenas un nombre puede citarse.

Es el de la joven pamplonesa Ane Arraiza Olaizola, que irrumpía en el paseíllo de la novillada del 5 de julio de 2023 convertida en uno de los dos alguacilillos, figura que representa a la autoridad en el ruedo montada a caballo. Tenía entonces 22 años y aseguraba, nerviosa, que fue su abuelo Domingo Arraiza, fallecido meses atrás, quien siempre le decía que la veía ocupando ese puesto. Al conocer que una de las dos plazas quedaba vacante por jubilación, optó a ella.

la alguacililla pamplonesa Ane Arraiza Olaizola, a caballo junto a su compañero Antonio Moreno Almagro, en la pasada Feria del Toro 2024
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La alguacililla pamplonesa Ane Arraiza Olaizola, a caballo junto a su compañero Antonio Moreno Almagro, en la pasada Feria del Toro 2024ARELIZALDE
la alguacililla pamplonesa Ane Arraiza Olaizola, a caballo junto a su compañero Antonio Moreno Almagro, en la pasada Feria del Toro 2024

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Monta a caballo desde pequeña y trabaja en la hípica Ordoki de Baztan. Ahora, completadas ya dos ferias en el puesto, se muestra “muy contenta” de desempeñar ese papel, y desde el primer momento se ha sentido “muy bien acogida, arropada y apoyada por los compañeros”. “Sobre todo por parte del otro alguacilillo, el veterano Antonio Moreno, los mulilleros, algún policía foral... Y ahí está también la relación con la única otra chica del patio de caballos, Andrea Hernández Montañés, joven corredora del encierro que ha estado estos años trabajando en labores de cuadra en la plaza”, refiere.

“Cuesta que la mujer acceda, somos un mundo de tradiciones, marcado por las costumbres, pero esas cosas también están para cambiarlas, y la sociedad tiene que avanzar. Cuantas más oportunidades tengan las mujeres, mejor. Yo entré aquí de alguacililla, nadie lo había hecho antes, y ha sido muy natural, incluso a la gente le ha hecho ilusión”, añade. Y lo remarca. “Un día, al entrar al ruedo, dos señoras mayores me gritaron: ‘¡Por todas nosotras!’. Me emocioné”.  

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