El calor de preparar los Sanfermines
Entre calor extremo, anécdotas surrealistas y largas jornadas, los operarios ultiman detalles del lado lúdico de las fiestas, para que todo esté listo antes del 6 de julio en las barracas del parque del Runa de la Rochapea


Publicado el 02/07/2025 a las 05:00
"Izquierda, derecha, baja un poquito, para, engancha, perfecto, vuelve a subir”. Enrique Montoro controla con precisión una grúa capaz de levantar 25 toneladas con un mando de apenas un palmo colgado al cuello para montar la atracción “Rápidos”. Mientras tanto, a apenas veinte metros de distancia, Diego Sánchez comprueba el funcionamiento de rotación de la noria Giant Wheel Mirador: “los últimos preparativos para tener todo a punto para las fiestas”, comenta mientras ajusta los frenos y verifica que los cables de seguridad estén bien asegurados. “Queremos que todo esté en su lugar para que los visitantes puedan disfrutar sin preocupaciones”.
Para contrarrestar el calor en el parque de la Runa, entre pasillos de asfalto, unas casetas blancas de seis por tres metros con aire acondicionado Kosner refugian a los operarios tras las atracciones cada noche, antes de volver a la rutina del montaje presanferminero.
LAS CARAS DE LAS BARRACAS
Entre los muchos puestos que llenan los pasillos de la Runa se encuentra la caseta Lara Ducal, siempre en la misma zona. Su dueño tiene 62 años, toda una vida levantando la persiana cada mañana desde el 6 de julio. Cada año, el calor parece más insoportable. “ A pesar de tener que esperar hasta tarde para empezar, el calor que se siente como si el sol no nos diera tregua durante todo el día. Al ser una explanada sin sombra, cada rincón cada esquina se convierte en una olla a presión”. En su mano, el mejor amigo que se puede tener en estas situaciones: una botella de agua, y la camiseta enrollada en el cuello. “Llevamos cuatro o cinco años de calor muy malos”, comenta mientras el termómetro marca 34 grados. Días que no bajan de los 30 grados desde las once de la mañana y en los que “no queda otra que aguantarse y madrugar. Los primeros días son los peores, pero luego uno se acostumbrado al menos lo intenta”, dice entre risas.


A su lado, José Luis San Máximo, de Atracciones San Máximo, monta la famosa atracción de Mr. Bean, 25 años seguidos colocando el pañuelo rojo al personaje inglés. “Es una atracción para toda la familia”. Pero además de niños, también viene alguno que otro adulto pasado de tuerca que la lía: “Desde gente mayor que se queda atascada en el tobogán, hasta una noche que vino un grupo y se subieron al oso de peluche, y cuando llegué por la mañana a hacer mantenimiento, no podían bajar del oso. Tuvimos que llamar a la policía y a los bomberos para bajarlos”.
A pesar del calor, las jornadas interminables y alguna que otra anécdota surrealista, los trabajadores, pese al sol insoportable bajo sus cabezas, trabajan sin descanso para tener todo a punto antes de San Fermín. Todo para que, cuando llegue el 6 de julio, podamos disfrutar, pero siempre con cabeza, recordando que detrás de cada atracción hay una dedicación que hace posible que cada tornillo y cada tuerca estén colocados en su sitio a tiempo para que, desde pequeños a grandes puedan divertirse.