El encierro

La ausencia de un 'divino' en el encierro

La precaución tras una intervención quirúrgica mantendrá alejado del encierro a Juan Pedro Lecuona, habitual desde 1989

12.07.2015. Juan Pedro Lecuona y Aitor Arístregui conducen a un morlaco por el callejón.
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12.07.2015. Juan Pedro Lecuona y Aitor Arístregui conducen a un morlaco por el callejón.
12.07.2015. Juan Pedro Lecuona y Aitor Arístregui conducen a un morlaco por el callejón.

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Natxo Gutiérrez

Publicado el 04/07/2024 a las 19:40

Antes de la llegada de la primera manada a Pamplona, Juan Pedro Lecuona Alonso, recibió el capote de San Fermín. Su médico de Atención Primaria, Patxi Joao, y la unidad de Cardiología del Hospital Universitario de Navarra fueron los encargados de extender el señuelo, en forma de protección, sobre su corazón lastimado. Al conjunto del equipo sanitario que le brindó el auxilio le expresa su agradecimiento. Quien con 51 años de edad es habitual del encierro desde 1989, deberá permanecer alejado de su recorrido como medida preventiva ante cualquier recaída que luego pudiera lamentar. Sin poder saltar el vallado al lado de cuantos comparten afición, le asaltan una mezcla de sentimientos: “desde la frustración inicial, cuesta asimilar y digerir lo ocurrido un día como el del 6 de junio. Pero ahora siento que el reto de este año no es correr”. Cuando su obligación de chófer de villavesa no se lo impida, seguirá las carreras por televisión o “en la plaza de toros, con ese ambiente espectacular”.

Ante su faceta de mulillero que desempeña por las tardes, dice que no desea “perder la energía que transmiten niños y no tan niños en el paseíllo”. Asegura “tener presente lo que me enseñó mi tío Paulino en latasa. Allí aprendí labores forestales,agrícolas y ganaderas con tracción animal”. En su dilatada trayectoria como corredor no olvida encierros que le han dejado una huella imborrable. “Con 20 años, en 1993, me acuerdo de un tremendo montón en la calle Estafeta. En 20222, en la bajada al Callejón, un toro me enganchó con el cuerno entre el pantalón y la faja. En plena carrera, agarré el pitón para soltarme. Puede sonar a película viniendo del mundo de los corredores, pero es verdad”, rememora. No siempre la suerte ha salido a su encuentro. “Muchísimos golpes, huesos rotos..Si valiesen todos los puntos que me he llevado y se los dejara a Osasuna una temporada, ganaba la liga con mucha distancia”, bromea.

LA CORNADA DE CACHERO

Humor aparte, el parte médico particular incluye “un politraumatismo cranoencefálico en 2018 y la cornada de ‘Cachero’ en 2010”. Las peores -dice- “han sido todas las que he visto sufrir” a los que asegura sentir cercanos.

La duda le envuelve sobre su regreso en un futuro: “No sé si es el final de una etapa. La experencia me ha enseñado que varioscompañeros que anunciaron suretirada, volvieron luego. En términos literarios, no me atrevo a escribir el epílogo de mi historia”.

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