Barracas de altos vuelos
El número de visitantes al recinto ferial ha disminuido este año debido a los elevados precios
Actualizado el 14/07/2023 a las 07:12
Olor a churrería, ruido de bocinas y ajetreo, mucho ajetreo. Niños emocionados y padres cansados. Especialmente por la tarde el bullicio es aún mayor y los gritos de los más pequeños se unen a los de los feriantes que anuncian el final o el comienzo de la atracción. El calor abrasador no parece ser un impedimento para poder disfrutar de una tarde en familia.
Las barracas de la Rochapea son desde hace muchos años un símbolo de San Fermín.
Sin embargo, lo que antes podría durar toda una tarde entera de diversión entre atracción y atracción ahora podría reducirse a una hora. Con unos precios que oscilan entre 4.50 euros la atracción más barata, hasta 7.50 euros a más cara, las barracas han sufrido un notable descenso de visitantes en comparación al año pasado. No es de extrañar que muchas familias hayan optado por reducir el número de atracciones que se pueden permitir pagar.
“Ha venido mucha menos gente y se nota”, afirmó Antonio Cabrera, trabajador de una de las barracas. Los feriantes coinciden en que en comparación con otros años el número de visitantes ha disminuido notablemente.
Socorro Lopetegui ha ido con sus dos nietos, Uxue y Oier y al igual que muchas familias navarras que han visitado las barracas estos Sanfermines, coincide en que “cualquiera no se lo puede permitir”. “A nada que te montes en más de una atracción y vengas con tres niños te dejas un dineral”, aseguró. “Solemos venir todos los años y cada vez los niños se montan en menos cosas”, afirmó Ignacio García, padre de de tres hijos de 7 y 10 años.
No es solo la barca vikinga, la noria o el dragón, también hay que sumarle los “caprichos o antojos” que se tienen estando allí. “Una manzana de caramelo, un algodón de azúcar o unas patatas fritas, siempre cae algo”, aseguró entre risas Socorro Lopetegui. Estos pequeños caprichos, sumados al coste de las barracas suponen un gran coste que “para una tarde está bien pero para más días es inviable”. Familias como la de María Gómez han optado por disminuir el número de días en los que bajar a los niños a las barracas: “Antes solíamos ir tres días pero este año solo hemos bajado uno”, se lamentó.
El precio también se justifica por la crisis del coronavirus, que impidió que muchos feriantes pudieran obtener ingresos. Aún y todo, las barracas seguirán siendo un icono de San Fermín y aunque los precios sean elevados, son muchas las familias que aún optan por disfrutar de ellas.
