Testimonios
66 Sanfermines juntos
El matrimonio formado por José Luis Garay y Joaquina Aramendía, de 87 y 88 años, recuerda sus vivencias sanfermineras. En los días previos se tuvieron que aislar por el Covid, pero ya están mejor


Publicado el 14/07/2023 a las 06:00
"Pues aquí es donde vivimos", susurra José Luis. Esta vez solo. Joaquina, su mujer, se encuentra aislada en otra habitación cuando se realiza la entrevista. El Covid parece seguir presente y, ahora más que nunca, entre ellos dos: “Es la segunda vez que lo sufrimos, pero la anterior vez estábamos juntos”.
Días más tarde se contagiaría también José Luis, aunque, afortunadamente, todo pasó y han podido compartir los Sanfermines con normalidad.
Nada más entrar a la habitación, dos camas, dos sillas grises, una televisión y una nevera. Muchos imanes. Todos de lugares a los que han viajado desde que pusieron en venta su casa en Ciriza. Justo encima, un marco. Una foto de los dos en Sanfermines de hace cuatro años en el parque de Antoniutti. Iban paseando y les pararon para hacerles la foto. No saben por qué ni quiénes eran, pero es la única foto que siguen conservando. La misma que sostienen en este reportaje.
Al fondo de la primera planta de la Casa de Misericordia, concretamente en la habitación 107 de la zona de matrimonios, José Luis Garay Andueza y Joaquina Aramendía Baquedano abren las puertas de lo que, hace seis años, se convirtió en su hogar.
José Luis era socio de La Única, aunque él prefiere llamarse mozo de peñas: “Con 20 años lo era. Me aportaba una alegría terrible. Me encantaba el ambiente y los bailes. Lo disfrutaba mucho”.
A esta edad conoció a Joaqui, apodo cariñoso con el que a él le gusta llamarla. Ella, con 18, se mudó de Ciriza, su pueblo natal, a Pamplona para trabajar de Auxiliar de Enfermería. Cubría las noches y atendía las visitas, lo que hizo que la vida de José Luis diera un vuelco. “Desde que conocí a Joaqui empezaron a cambiar las cosas. Hicimos cuadrilla los amigos que teníamos novia y salíamos a las tardes. Llegábamos sobre las diez de la noche porque ella trabajaba”.
Pero las tardes eran suficientes para disfrutar de los Sanfermines: “Íbamos al casino, al baile de la Alpargata. Joaqui preparaba bocadillos y merendábamos mientras disfrutábamos todo”.
Al otro lado de la habitación se le escucha a ella, aislada por culpa del Covid: “Los amigos siempre nos decían que nuestra merienda era la más rica”. Joaquina vivía en el centro y eso facilitaba las cosas. Aunque no tenía mucho tiempo, siempre lo exprimía y, el bocadillo y la bota de vino nunca faltaban. José Luis, en cambio, vivía en la Rochapea y el tiempo que ella utilizaba en preparar los bocatas, él lo aprovechaba para subir andando hasta el centro.
Los encierros y las corridas son sus momentos favoritos y antes también lo eran: “Los corría, pero era muy miedoso, siempre me ponía en una zona en la que sabía que no corría peligro”.
-¡Yo estaba muy tranquila. Se ponía delante y sabía que no le iba a pasar nada!
Pero no era lo único que hacían:
-Joaqui es muy buena bailarina.
Los domingos estaban adjudicados para salir a bailar. Reloj no marques las horas era y sigue siendo su canción favorita. A los fuegos artificiales y a las barracas asistían cuando a Joaquina la dejaban escaparse del trabajo. Los fuegos se lanzaban desde la Plaza del Castillo. Con otros dos bocadillos y una botella de medio litro de agua para los dos, iban a reservar sitio “desde donde mejor les pillara” para verlos. En las barracas, los autos de choque eran su atracción favorita.
-¡Siempre conducía yo!, recuerda José Luis.
El resto, ya era rutina: “Nos poníamos bien peripuestos e íbamos a todo lo que podíamos”. Un café, un baile en la Plaza de la Cruz y una vuelta por Antoniutti y la Plaza del Castillo se convirtieron en la nueva costumbre sanferminera de José Luis y Joaquina.
DE LOS BAILES AL ALTAR
Ocho años después se casaron. Tenían 27 y 28 años. Joaquina dejó su puesto como Auxiliar de Enfermería y José Luis comenzó a trabajar de verificador. En dos años, tuvieron tres hijos. Una niña y dos gemelos. María Dolores, José Luis y Pedro Mari. Su rutina volvió a cambiar.
Cambiaron la Plaza del Castillo por su casa en Ciriza, desde donde seguían los Sanfermines cuando no podían acercarse a Pamplona. Cambiaron la bota de vino por biberones. Y su rutina de “bailoteo” por la comparsa.
Ahora José Luis y Joaquina tienen 87 y 88 años y hace seis viven en la Casa de la Misericordia, desde donde siguen viendo los fuegos. No han pasado nunca Sanfermines fuera de Pamplona y aunque se fueron a Gran Canaria seis años, siempre volvían.
El 25 de junio tenían programada sus bodas de diamante. Las tuvieron que posponer porque Joaquina dio positivo y, tres días después, lo hizo José Luis. Ahora la celebración se ha pospuesto hasta septiembre.
El Covid ha dejado algo de rastro y no pueden vivir los Sanfermines de la misma manera. Esta vez, un poco más “pachuchos”, los siguen desde su habitación. Es importante cuidarse. Habrá más Sanfermines. Los cánticos y las vistas a la residencia les ayudan a rememorar los momentos que vivieron hace 60 años.
Quizás la clave para llevar 66 Sanfermines juntos, dos menos por el Covid, sea “disfrutar y saber perdonar”, afirman al unísono.
EN DETALLE
Nombres: José Luis Garay Andueza y Joaquina Aramendía Baquedano.
Fecha y lugar de nacimiento: 1936 y 1935. Pamplona y Ciriza.
Profesión: Verificador y auxiliar de enfermería.