Encierro

Sendero de pasión y gloria

El día del reencuentro decora Pamplona con las primeras escenas del encierro vividas con respeto y sentimiento 

Javier Muñoz ´El Boti´, con su mirada fija en el santo.
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Javier Muñoz ´El Boti´, con su mirada fija en el santo.
Javier Muñoz ´El Boti´, con su mirada fija en el santo.

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Natxo Gutiérrez

Publicado el 07/07/2023 a las 20:01

El rencuentro con el encierro tiznó su trazado de apretones y abrazos entre quienes participan de una afición, que elevan al grado de pasión, y comulgan de una misma liturgia en un signo de respeto, sobriedad y sentimiento. Antes que el primer cohete rasgase el cielo, las miradas se posaron en la imagen del santo, faro de devoción para cuantos imploran su protección para espantar cualquier asomo de peligro y son custodios de la tradición del cántico.

Hubo expresiones de complicidad y afecto entre un maestro de la lidia, como Manuel Escribano, y otro que encandiló al respetable bajo un seudónimo que encumbró su leyenda como El Pirata y se hizo diestro con la muleta bajo la identidad de Juan José Padilla. Ambos coincidieron con los pastores por estar hermanados en la suerte que dictan las astas. Markel Povedano, de Obanos, se unió al grupo guía con la vara que dejó Daniel Artuch. La alcaldesa, Cristina Ibarrola, estrenó encomienda como responsable en la comprobación del recorrido. Cuando todo quedó cumplido y repicó el campanario de San Cernin, el grueso de los concentrados se abrió en un abanico al avance de la torada por el sendero de pasión que conduce a la gloria.

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