Vísperas, la primera visita al santo
Tras 61 años, Aurelio Sagaseta dejó paso como maestro de capilla a Ricardo Zoco y él estuvo por primera vez en altar


Publicado el 06/07/2023 a las 22:14
Nueva corporación; nuevo maestro de capilla y, por primera vez en sus cinco ediciones, entrega del premio ‘riau riau’ de la peña Mutilzarra en la parroquia de San Lorenzo. Estas novedades marcaron las vísperas que, a las ocho de la tarde, abarrotaron la capilla del santo morenico; tanto, que a media hora de comenzar el acto religioso ya se habían ocupado los 400 sitios por lo que la gente pasó a la nave central de la iglesia que cobija a San Fermín durante todo el año.
Un acto el de este jueves 6 de julio que, como se recordó, fue durante siglos el que marcaba el inicio de las fiestas hasta que el estanquero Txupin Etxepare popularizó el chupinazo en 1931 que, por cierto, se lanzaba entonces en la plaza del Castillo. Pero las vísperas siguen con su ritual de ser el primer saludo al santo con, desde el siglo XIX, la música de Mariano García al que le unen piezas de otros compositores como Remacha, Sagaseta, Mendelssohn y Bach, junto a piezas gregorianas y otras populares. Un recital al que le pone voz la Capilla de Música de la catedral y la Orquesta Sinfónica de Navarra.
Por primera vez, y tras 61 años como maestro de capilla, Aurelio Sagaseta dejaba la batuta en manos de su sucesor Ricardo Zoco Lampreabe. “Y así tendremos el honor de que nos acompañe en el altar”, resaltó el párroco de San Lorenzo, Javier Leoz, que destacó la labor de la veintena de voluntarios que trabajan en la trastienda para que la iglesia esté preparada y engalanada para cada una de sus citas con la fiesta, como hoy con la procesión.
Precisamente un cuarto de hora antes, la peña Mutilzarra entregaba su premio ‘riau riau’ al cabildo de la catedral como organizadores de esta procesión, mencionando también a la “parte civil”, al Ayuntamiento. Así, para recoger la réplica de la primera partitura del ‘riau riau’ de Ignacio Baleztena y los acordes de Silviano Cervantes -enmarcada para el cabildo- se contó con la temprana presencia de la alcaldesa Cristina Ibarrola (UPN) y el dean de la catedral, Carlos Ayerra. Porque, el resto del cortejo, tanto el municipal como el religioso, no haría su entrada hasta las ocho de la tarde.
"UNAS FIESTAS EN PAZ"
El dean agradeció el homenaje y pidió unas fiestas en paz, palabra que también se repetiría en las vísperas para ahuyentar los sucesos de Curia que marcan el final de la procesión, cuando el Ayuntamiento acompaña al cabildo a la catedral. Precisamente este ritual, el acompañamiento a los religiosos, así como el Cuerpo de Ciudad que marca el cortejo ha sido lo que ha hecho que Mutilzarra, como leyó en su discurso Mario Pérez Díaz, socio de la peña, el que les ha hecho merecedores de este premio, que ya han recibido la Pamplona, Premín de Iruña, Cofradía San Saturnino y la plaza de toros.
“La procesión es el acto central de la fiesta en la calle. Que sea un momento de hermandad y no de confrontación. La suspensión del ‘riau riau’ tendría que llevarnos a una reflexión”, dijo en su intervención Mario Pérez.
Y a las ocho, entraba a la capilla con sus trajes de gala, y custodiados por timbaleros y guardas de honor, el resto de la corporación con presencia de ediles de UPN, PSN y PP y la ausencia de los de EH Bildu, Geroa Bai y Contigo Zurekin. El grupo religioso lo presidía el obispo Francisco Pérez, al que además del dean de la catedral le acompañaba el vicario general Miguel Larrandebere, el vicario de cultura, Santiago Cañardo, además de los sacerdotes ligados a la parroquia de San Lorenzo Jesús Arregui y Carlos Ortega junto a su párroco Javier Leoz y el de Barañáin, Javier Sagasti.
Pero antes del premio también se vivió otro de los rituales que, año tras año, se repite en la capilla de San Fermín: las colas para que los asistentes saluden al santo, le hagan fotos o se las hagan ellos con el santo detrás. Y allí estaba Iciar Repáraz Razquin, que acudió junto a su nieto Ander Ballester Bernarte, de 4 años. “Vive en Alicante, pero es un entusiasta de la fiesta. Ya lleva días saliendo a la calle con el pañuelico y la verga de los kilikis”, decía ella sonriendo mientras el pequeño mostraba orgulloso el pañuelico rojo con su nombre bordado.