San Fermín 2023
El Chupinazo, desde dentro: "Como navarros, estar aquí es una pasada"
La guinda de un pastel que parece no termina. Osasuna fue color, sensación y sabor de un Chupinazo de pura unión


Publicado el 06/07/2023 a las 14:56
Es evidente que el sonido es mucho más que ondas que se propagan por el aire. El sonido es esa sensación que se cuela por las rendijas de las ventanas, cerradas a cal y canto para que la magia de un Chupinazo con toque de tinte rojillo no desmerezca.
El sonido es ese murmullo para nada contenido que exprime el ambiente y deja que la calidez dentro del Ayuntamiento de Pamplona envuelva poco a poco el significado que Osasuna desprende. Y es que, si preguntamos qué es un equipo de fútbol sin su afición, en el caso que nos ocupa está visto que mucho menos de lo que es.
En un escenario de sonrisas aseguradas, la magia de una temporada intachable (obviando la polémica alrededor de la exclusión de la Coference) se palpaba por cada rincón del consistorio. Planta primera, donde los invitados iban y venían con ese nerviosismo de quien no puede dejar de mirar el reloj.
Planta segunda, donde prensa, radio y televisión intentaban no perderse ni un segundo de cada pálpito. Información de primera mano que no estuvo reñida con saludos, apretones de manos, los tan socorridos dos besos o esos abrazos que denotaban ganas de cercanía. De los que duran y se sienten.
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Todo era válido si después, elegancia en mano, se pedía con cautela un autógrafo o una fotografía. Y lo mismo la socialista Elma Saíz que un fotógrafo profesional acreditado. Osasuna se sentía en el ambiente. Con gustos más o menos cercanos al ámbito futbolístico, lo cierto es que era fácil dejarse llevar por esa ola que, desde luego, teñía de rojo las paredes de los pisos nobles del Ayuntamiento de Pamplona.
Pero fue en ese momento de abrir las ventanas del balcón central cuando la euforia se hizo fuerte dentro del edificio institucional más representativo de la ciudad. Los cánticos de la calle se colaban en altura, provocando que sonrisas y miles de instantáneas custodiaran el momento para siempre.
Y entre tanta alegría desatada, imágenes para el recuerdo, como la de un Luis Sabalza emocionado besando a su mujer. Sin mediar palabra con los periodistas que le aguardaban a su salida del balcón, sin trazar otra ruta. Simplemente lo tenía claro. El presidente del club rojillo sabía que la primera toma de contacto tras un instante mágico tenía que ser con su mujer. “Ella es especial”, comentó en untono apenas perceptible por el barullo que ya gobernaba en el consistorio.
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Pero no solamente Sabalza, sino que los cuatro jugadores que protagonizaron lo representativo de la mecha de estos Sanfermines 2023 seguían la inercia con entusiasmo. Ya bromeando con repetirse entre preguntas de unos y otros lo cierto es que la euforia fue bandera para los capitanes David Gacía y Unai García, así como también para los jugadores Kike Barja y Jon Moncayola.
Cuatro figuras más que mediáticas que apenas podían asimilar las sensaciones que estaban viviendo. “Sentir a la gente tan cerca, el apoyo desmedido, las banderas, los cánticos... como navarros estar aquí es una pasada, con los nervios que eso incluye”, bromeaba Unai García.
Un premio, el de poder lanzar el chupinazo, que apreciaban tras una temporada “muy completa” que, en palabras de los cuatro, “ojalá” pudieran repetir la siguiente temporada. “Ha sido un año completo y emocionante, como lo está siendo este inicio de San Fermín”, añadía el capitán del equipo.
Empañado mínimamente el momento, la decisión de quedar excluídos de la UEFA fue tildado de “injusto” y, dada la tesitura, indicaban que es cosa de “aceptarlo” y encarar una nueva temporada partiendo de cero.
Pero, pase lo que pase, lo cierto es que la fuerza del blanco y rojo quedó patente desde mucho antes de que un signficativo ‘¡Viva San Fermín! ¡Gora San Fermín!’ coronase en el aire y dentro de ese cajón tan especial que custodia el corazón.