Herido en el encierro

Sergio Colás: “Es la primera vez que por un encierro vengo al hospital”

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Sergio Colás: “Es la primera vez que por un encierro vengo al hospital”M.M. / D.D.M.
Sergio Colás: “Es la primera vez que por un encierro vengo al hospital”

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Myriam Munárriz

Actualizado el 15/07/2017 a las 11:25

La soledad del corredor del encierro acaba en cuanto suena el cohete para avisar que los toros ya están en la plaza. Entonces emerge la solidaridad, la preocupación por el compañero y las carreras hasta el hospital para interesarse por su estado. Así fue este jueves el guión con Sergio Colás Larumbe, pamplonés de 35 años, y cuya imagen delante de los astados en el ecuador de la Estafeta se ha convertido ya en la iconografía de los encierros.

Su altura, que le hace sobresalir de la marea humana, y su característica manera de correr, mirando a derecha e izquierda -su discapacidad auditiva le obliga a redoblar la vigilancia- le hace fácilmente reconocible cada mañana. Por eso, cuando se le vio arrollado por el toro muchos ya sabía de quién se trataba antes incluso de que llegara a Urgencias del Complejo hospitalario.

Y no estaba solo. Ya en la ambulancia le acompañaba Fer Cousillas Pérez, que corre junto a Sergio cada mañana. Poco después llegaba otro corredor, Pablo Sánchez Gorraiz. Ambos, móvil en mano, trataban de tranquilizar a la familia que lo había visto por televisión. Sí, era una herida de asta pero no cornada, sino un puntazo en la axila derecha de tres centímetros.

En la camiseta de Sergio que llevaba Fer mientras le hacían las primeras curas se apreciaba un pequeño agujero, que parecía más un descosido de un agarrón que la huella del paso de un asta de toro. “Mira la espalda”, le enseñaba a Pablo, “esto parece pisada de la manada”. Un pisada que, cuentan los corredores, además del dolor del peso viene acompañada de un tremendo pellizco por la forma de la pezuña del astado.

Poco a poco fueron llegando más corredores y familiares. El primero su hermano Alan Colás, que este jueves no participó en el encierro, y el padre, Txema Colás Pérez. “No me extraña que dos de mis hijos participen, yo también lo he hecho muchos años”.

FUERZA FÍSICA Y TEMPLANZA

Y tras un par de horas en urgencias, salió Sergio. Sonriendo. Y todos le dieron un abrazo. Como Jesús Merino Orduna, otro de los veteranos que ya no pisa el asfalto con toros. “Es que para mí él es el mejor, por su potencia física y por su templanza de cabeza”, afirmaba momentos antes de verlo. Él se había enterado a pie del vallado, comentando con otros corredores como habían visto el encierro.

A las puertas de urgencias, Sergio Colás explicaba que esta vez el toro le había ganado la carrera. “Me ha tirado por encima y al caer me ha pinchado, no hay más”, comentaba. “Es la primera vez que vengo al hospital por un encierro”, añadía, “pero estoy muy bien, de verdad”. Sobre los encierros, que corre cada día, indicaba que cada vez hay más gente pero este jueves no culpó a nadie. “He sido yo”.

La manida pregunta que se hace a todos los corredores de si después de un lance con el toro volverá al encierro casi sobraba este jueves con Sergio Colás. No hay duda de que su imagen se repetirá -quizá no mañana, pero sí los próximos Sanfermines- como desde que cumplió 18 años.

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