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PERSONAJES DE LA FIESTA

La heredera de Alice Martínez, 'la teacher' y anfitriona de americanos

Casada con Narciso Quintana y fallecida en 2002, acogió en su casa a los primeros estadounidenses venidos a San Fermín, entre ellos, Hemingway y Orson Wells

Ampliar Blanca, la hija de 'la teacher', muestra una foto de su madre
Blanca, la hija de 'la teacher', muestra una foto de su madre
  • JOANA PERNAUT. PAMPLONA
Actualizado el 14/08/2020 a las 12:26
Cuando corredores estadounidenses como Joe Distler quedaban a comer en el bar Otano de Pamplona, en plenos Sanfermines, colocaban una silla vacía con flores. Lo hacían en memoria de Alice Martínez. Una mujer conocida fuera y dentro de Pamplona como 'la teacher' (la profesora), quien falleció en 2002 a los 85 años.

Aquel pequeño homenaje han dejado de celebrarlo, en parte, porque la única hija de Alice, Blanca, se mudó a Pamplona desde Estados Unidos en 2013. Con su ayuda y los recuerdos de Tere Goñi y Joe Distler rendimos honores a una muy querida anfitriona de estadounidenses en Pamplona y, especialmente, en San Fermín.

Alice, cuyos padres provenían de la localidad navarra de Urroz, nació en California. A los 18 años, deseosa de conocer la tierra de sus raíces, viajó a Navarra en una ruta diseñada con billete de vuelta. La guerra civil y el amor, sin embargo, trastocaron sus planes iniciales.

Con 20 años se casó con el pamplonés Narciso Quintana, de quien se enamoró en un bar de la Bajada de Javier. Juntos se asentaron en una casa de la calle Dormitalería y, ya en 1948, empezó a impartir clases de inglés en la capital navarra a los 32 años. De ahí su apodo, 'la teacher', dos palabras que brotan aún de la boca de muchos pamploneses seguidas de piropos, como en el caso de Tere Goñi. "Nos sentábamos en el restaurante y, mientras comíamos, hablamos y yo aprendía inglés. Era una mujer excepcional", recuerda con cierta melancolía.

LA DEUDA DE ORSON WELLES CON 'LA TEACHER'

Aquella mujer acogió en su corazón y hasta en su casa a los americanos que llegaban a Pamplona, sobre todo durante las fiestas. Determinante resultó el conocer a Joe Distler en 1968. Blanca narra que circulan dos versiones de aquel primer encuentro. "Joe cuenta que ocurrió en las escaleras de la casa de Dormitalería. Ella le habló en un inglés perfecto", reproduce. Y Joe Distler lo confirma. Con sólo mencionarle el nombre de 'la teacher' su piel se eriza. "¡Oh, la teacher! ¡Era mi mum (madre)!", exclama sosteniéndose el corazón. De hecho, Blanca ratifica que para Alice Joe también era su son (hijo).

"Dormía en unas escaleras cuando alguien me dio una patada en el culo y me habló en inglés. 'Dou you speak English? (¿Hablas inglés?) le pregunté asombrado", rememora Joe entre risas. Y desde entonces hasta la actualidad. "Todos los años pongo una vela en su casa", informa. Y las anécdotas se le amontonan entre sonrisas. "Tenía muchas influencias. ¡Era 'la teacher'! Llegué a comprarme un frigorífico en Pamplona con un 30% de descuento con su ayuda", cuenta.

Fruto de esa amistad, otros estadounidenses se animaron a participar en una fiestas divulgadas en parte por el escritor Ernest Hemingway, con quien 'la teacher' también se codeó. Al igual que con el actor y director de cine Orson Welles. Blanca fue testigo de ambos encuentros y atesora dos 'fogonazos'. "Tenía unos 8 años y mi madre me llevaba de la mano. Creo que estábamos en el bar Iruña. Hemingway lucía una barba blanca muy poblada y hablaba con mi madre todo en inglés", describe. Respecto a Welles, guarda una imagen de un señor "gordísimo", quien no pagó una traducción a su madre.

"Era muy generosa y alegre, les buscaba habitación y les presentaba a gente, porque conocía a muchas personas por dar clases", agrega Blanca. Además, su casa, en el corazón de la ciudad, tenía las puertas abiertas. Y su esencia también llegó en la década de los cuarenta hasta escritores de 'Time' como Wertenbaker y más tarde a fotógrafos como Jim Hollander.

LOS QUINTANA

A ellos y al resto, entre otras cosas, ella les habló de toros, del encierro. Lo hizo a través de los conocimientos de su marido, Narciso Quintana, modelista, cuyo padre era primo carnal del dueño de la pensión Quintana, en la que se alojaba Hemingway y que inspiró el hotel Montoya del libro 'Fiesta'.  "Mi padre era corredor. A mi madre, en cambio, no le gustaban los toros", puntualiza Blanca.

Desde que llegara a Pamplona el pasado año, no le deja de extrañar la cantidad de gente que se acuerda de su madre. "Es mucha más de la que pensaba", comparte.

Esta sorpresa se le enreda con la dureza que ha entrañado su mudanza. "Mi marido, Alan, profesor de español, murió a los 64 años. Vivíamos en Albany, Nueva York y él siempre me decía que, si él moría primero, yo tenía que volver a Pamplona". Blanca siguió su consejo y en 2013 aterrizaba en su ciudad natal. "Siento que vuelvo a casa, mucha gente conoce a 'la teacher", reflexiona, quien está terminando de acondicionar un piso en el barrio de San Juan. Conforme lo hace, peleando con los trámites que supone tener dos nacionalidades, se va contando su vida de otra manera.

"Me he dado cuenta de que la vida de mi madre y la mía son paralelas. Ella vino aquí con 18 años y se quedó. Yo me marché a estudiar a Estados Unidos con 20 años y me quedé, hasta ahora. Así, ambas tenemos dos nacionalidades. Ella era Quintana en Estados Unidos y yo aquí soy McBrien", plantea quien comenzó a dedicarse a la enseñanza, aunque la dejó porque no le gustaba y trabajó para el Gobierno del Estado de Nueva York.

Estar en Pamplona y hablar de su madre, a Blanca, también la devuelve a aquellos primeros años de 'la teacher' en la capital navarra: "Tuvo que ser duro dejar San Francisco, abandonar la existencia que llevaba allá y llegar a la guerra. Mi madre era muy fuerte, tuvo que ser bien difícil aquel comienzo...". Tere Goñi, por su parte, rememora que Alice no le hablaba de la guerra: "Ella me contaba que se quedó en Pamplona porque se había enamorado".
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