

La flauta travesera vivió su primer San Fermín
La flauta salmantina conoció a una viola navarra en Alemania. El amor le trajo a Pamplona. Darío Castañeda se estrenó en la misa del 7 de julio
Actualizado el 14/07/2022 a las 12:21
A Darío Castañeda Romero (Salamanca, 11 de febrero de 1993) San Fermín le ha traído su primer trabajo remunerado en Pamplona. Su flauta travesera se estrenó en la capital navarra nada más y nada menos que en la misa del 7 de julio en honor al santo. Imposible mejor presagio para una vida musical profesional que le gustaría desarrollar en Pamplona, ciudad a la que casi, casi acaba de llegar por amor. Y donde reside desde el pasado febrero, cuando dejó Salamanca para compartir con su novia vida y música en común.
Así ocurre, a veces. En este caso, la flauta travesera salmantina se enamoró de una viola solista pamplonesa en Alemania. Darío Castañeda, de 29 años, y Carolina Úriz Malón, de 27, se conocieron en el máster que cursaban de interpretación en la Hochschuele für Musik und Theater Felix Mendelssohn Barholdy de Leipzig. Darío Castañeda había llegado allí después de 10 años de estudio en el Conservatorio Profesional de Salamanca y cuatro más en el Conservatorio Superior de Música del País Vasco Musikene. Después de su estancia en Alemania, con crisis de coronavirus incluida, volvió a Salamanca, donde estuvo impartiendo clases de flauta durante un curso en una escuela de música.
Pero cuando su novia fue seleccionada como viola solista en la Orquesta Sinfónica de Navarra, Castañeda se puso el mundo por montera y con su flauta en una mano y la maleta en otra llegó a Pamplona en febrero con la intención de fijar aquí su residencia. Puso en marcha el mecanismo habitual para buscar trabajo:envío y entrega de currículums y más currículums, carteles pegados en las paredes de todos aquellos centros donde la música campa por sus anchas, como escuelas, academias... “Espero que con el inicio de curso pueda salirme algo”, dice Castañeda esperanzado.
Mientras, la oportunidad le ha llegado antes de lo previsto. A su novia la llamaron para tocar la viola el día 7 de julio en el concierto de la Capilla de Música de la Catedral, donde también participan la Orquesta Sinfónica de Navarra y el Orfeón Pamplonés. La viola les habló de una flauta travesera a la que conocía bien... A partir de ahí, todo fue coser y cantar, tocar y cantar. Los dos instrumentos interpretaron al unísono en el coro de la iglesia de San Lorenzo a Beethoven, Hilarión Eslava, Haydn, además de E. Purcel y obras del maestro de Capilla de la Catedral, Aurelio Sagaseta, a cuyas órdenes tocaron en el día más importante de Pamplona.
La experiencia ha generado en Castañeda sentimientos encontrados. Por un lado, se sintió abrumado por la inmensidad de del auditorio que literalmente tenía a sus pies, que veía e imaginaba desde las alturas donde se sitúa el coro de la iglesia. Al mismo tiempo, lo vivió sabiéndose parte de una orquesta en la que él se sentía uno más entre el resto de miembros, todos con una misma vestimenta que no hacía distinciones. “No es como llegar a pasar los Sanfermines y ya está. Me parecía en cierta manera estar poniendo mi granito de arena a las fiestas”, recuerda conmovido a los días de su estreno en Pamplona y en las fiestas de San Fermín. “A lo largo de los años, he participado en días que han sido importantes para determinadas personas como bodas, celebraciones... Pero en una misa así... La recordaré siempre... Por fin, en Pamplona he tenido un trabajo remunerado”, dice . Y sí, se lo ha traído San Fermín.