Opinión

Navarra, el valor de entenderse

thumb

Javier Remírez

Publicado el 01/11/2026 a las 16:36

En una sociedad plural la capacidad de dialogar, negociar y construir mayorías constituye una de las principales responsabilidades de quienes tenemos vocación de servicio público y una responsabilidad encomendada por la ciudadanía.

El acuerdo presupuestario alcanzado para 2027 entre el Gobierno de Navarra de coalición progresista (PSN-PSOE, Geroa Bai y Contigo-Zurekin) y EH Bildu tiene precisamente esa dimensión. No hablamos únicamente de unas cuentas públicas, de cifras o de partidas económicas. Hablamos de la capacidad de una comunidad para dotarse de estabilidad, planificar su futuro y seguir desarrollando políticas que mejoren la vida de sus ciudadanos.

Hay un dato que merece destacarse: serán ocho los presupuestos consecutivos acordados durante las dos legislaturas presididas por María Chivite. Ocho ejercicios en los que Navarra ha contado con acuerdos parlamentarios para disponer de unas cuentas públicas. Una trayectoria que refleja una determinada manera de entender la política y la gobernabilidad: desde la negociación, la responsabilidad y la búsqueda de entendimientos.

En un contexto político internacional, europeo y estatal caracterizado frecuentemente por la confrontación y la dificultad para construir mayorías, Navarra ha demostrado que es posible mantener una dinámica de estabilidad institucional. Y conviene subrayar algo: la estabilidad no es un fin en sí mismo ni debe confundirse con el conformismo. Su verdadero valor consiste en proporcionar las condiciones necesarias para transformar la realidad.

Tener presupuestos permite planificar inversiones, fortalecer los servicios públicos, desarrollar infraestructuras y ofrecer certidumbre a familias, empresas y trabajadores/as. Pero, sobre todo, permite orientar los recursos públicos hacia las prioridades presentes y futuras de la sociedad navarra.

Ese es el sentido de una política de progreso: reforzar la sanidad y la educación públicas, ampliar la protección social, facilitar el acceso a la vivienda, impulsar el pleno empleo de calidad, favorecer la igualdad de oportunidades y promover un desarrollo económico sostenible. También significa atender al conjunto del territorio, a todos nuestros pueblos, ciudades o valles, evitando que nadie quede al margen de las oportunidades de futuro.

El acuerdo presupuestario vuelve a poner de manifiesto la importancia del diálogo como método de gobierno. Navarra es una comunidad plural, con diferentes sensibilidades, identidades y proyectos políticos. Esa diversidad forma parte de nuestra realidad democrática y debe entenderse como una riqueza que exige capacidad de escucha y voluntad de entendimiento.

Dialogar no significa renunciar a las propias convicciones, ni compartir necesariamente el proyecto político de quienes se sientan al otro lado de la mesa. Tampoco supone que desaparezcan las diferencias o las discrepancias. Significa reconocer que, desde posiciones distintas, es posible encontrar espacios de acuerdo y alcanzar compromisos concretos en beneficio del conjunto de la ciudadanía.

Los acuerdos presupuestarios son precisamente eso: compromisos entre formaciones políticas que mantienen su identidad y sus diferencias, pero que son capaces de identificar prioridades compartidas y hacerlas posibles.

Naturalmente, los acuerdos deben someterse al debate público y a la legítima crítica política. Es razonable discutir sus contenidos, sus prioridades y las posiciones de cada formación. La transparencia y la rendición de cuentas son inseparables de la democracia. Pero esa exigencia no debería hacernos olvidar que la política también consiste en asumir responsabilidades y construir soluciones.

Frente a quienes parecen considerar que la confrontación permanente es la única forma de hacer política, conviene reivindicar el valor de una política útil, capaz de gestionar las diferencias y de traducir los acuerdos en resultados. La ciudadanía no espera de sus instituciones únicamente debates y declaraciones; espera respuestas a sus problemas y confianza en el futuro.

Navarra necesita seguir creciendo económicamente, fortalecer su tejido productivo, generar empleo de calidad y afrontar desafíos como la vivienda, el envejecimiento, la transición energética o la cohesión territorial. Y debe hacerlo garantizando unos servicios públicos sólidos y reduciendo las desigualdades.

Esa es la tarea a la que deben servir los presupuestos y la acción de gobierno.

Ocho acuerdos presupuestarios consecutivos no significan que todo esté resuelto ni que no existan diferencias políticas. Significan que, durante ocho ejercicios, ha sido posible encontrar mayorías para dar continuidad a la acción pública. Y eso constituye una experiencia relevante de estabilidad y entendimiento parlamentario.

Porque la política democrática no consiste únicamente en defender aquello que nos diferencia. Consiste también en tener la inteligencia y la responsabilidad necesarias para encontrar aquello que nos permite avanzar juntos.

En una Navarra plural, el diálogo no es una concesión: es una necesidad democrática. Y la estabilidad tiene sentido cuando sirve para progresar y mejorar la vida de las personas.

Javier Remirez Apesteguia, Vicepresidente Primero, Portavoz y Consejero de Presidencia e Igualdad del Gobierno de Navarra

Continuar

Gracias por elegir Diario de Navarra

Parece que en el navegador.

Con el fin de fomentar un periodismo de calidad e independiente, para poder seguir disfrutando del mejor contenido y asegurar que la página funciona correctamente.

Si quieres ver reducido el impacto de la publicidad puedes suscribirte a la edición digital con acceso a todas las ventajas exclusivas de los suscriptores.

Suscríbete ahora