Opinión

"Este año las grullas han adelantado su viaje. Dicen que las han visto pasar por miles, dibujando sus largas flechas por el cielo"

thumb

Pedro Charro

Publicado el 01/11/2026 a las 19:00

Este año las grullas han adelantado su viaje. Dicen que las han visto pasar por miles, dibujando sus largas flechas por el cielo. Yo también las he visto, las primeras, hace nada, en la sierra de Alaiz, sobrevolando una Pamplona que se desperezaba; las oí gritar allí arriba, como si me saludaran, y alejarse luego deprisa, impulsadas por el viento norte, y sentí que la rueda del tiempo había dado un giro completo, que todo volvía a empezar, y recordé otras veces, en otros otoños, verlas en la temprana mañana pasando altas, en grandes bandos. 

Sus chillidos rebotando en la barrera de montes que las retenían, dubitativas, trazando círculos mientras decidían el mejor camino, y evoqué una noche lejana, en plena pandemia, confinados, en la que, desafiando el toque de queda, oí su griterío acercándose y cuando salí a la ventana callaron de pronto. Pero enseguida volvió su algarabía estridente, como si fuera una ola que iba y venía, un ejército en las sombras que buscaba el mejor sitio para acampar. 

Su griterío rompiendo el temible silencio de una ciudad muda y llena de miedo de la que se habían adueñado, desafiando todas nuestra cautelas y prohibiciones, campando a su anchas mientras nosotros mirábamos tras los visillos, como en un bombardeo, y recuerdo que su visita me hizo elevar un poco el ánimo aquellos días, pues era como recibir a un viejo amigo que vuelve puntual a su cita y porque las grullas son aves de buen agüero y traen la suerte: en Japón existe una leyenda de que si se pliegan 1.000 grullas se cumple cualquier deseo y se cuenta la historia de una niña muy enferma, tras la bomba de Hiroshima que quería vivir, pero murió cuando había plegado la número 644; es una historia triste y delicada a la vez y también se dice que las grullas vienen a liberar del mundo a los más débiles y a llevar sus almas a regiones más elevadas, y luego, ya en el coche, oí consternado que dos trenes habían chocado en un pueblo de Toledo y que había decenas de muertos, y miré de nuevo al cielo, por donde se habían ido raudas, sin despedirse.

Continuar

Gracias por elegir Diario de Navarra

Parece que en el navegador.

Con el fin de fomentar un periodismo de calidad e independiente, para poder seguir disfrutando del mejor contenido y asegurar que la página funciona correctamente.

Si quieres ver reducido el impacto de la publicidad puedes suscribirte a la edición digital con acceso a todas las ventajas exclusivas de los suscriptores.

Suscríbete ahora