Editorial
Frenazo a la divisiva Ley de Nietos el 29-N
El Supremo hace prevalecer la garantía del censo ante un notable aumento imposible de validar en una decisión que supone un duro golpe a las aspiraciones electorales de Sánchez

Publicado el 13/10/2026 a las 05:00
La decisión del Tribunal Supremo de mantener la suspensión del derecho al voto de los nacionalizados por la Ley de Memoria Democrática ha sacudido la agitada precampaña. Difundida este lunes en una jornada de elevado simbolismo como es la Hispanidad, supone un duro frenazo a las aspiraciones de Pedro Sánchez, que había calificado de “atropello” el veto cautelar sobre 163.000 nuevos electores el 29-N.
La ‘ley de nietos’ genera una profunda división entre bloques. Mientras socialistas y populares se acusan de influir en el resultado -los primeros denuncian un cercenamiento “preventivo” de derechos; los segundos, “un pucherazo” del Gobierno-, el tribunal no logrará aplacar la controversia sobre si la ampliación del censo exterior respondió a una restitución histórica rigurosa o al uso de atajos en una ingeniería electoral.
Más allá de la discrepancia de una única magistrada, que cree que el sufragio debe prevalecer en los nacionalizados, los otros cinco jueces censuran la falta de diligencia del Estado al no haber acreditado la revisión de un solo expediente. Y todo en medio de una evidente fractura social sobre la legitimidad del proceso: la mayoría de los encuestados, incluidos los propios simpatizantes del PSOE, recela de conceder el voto a nacionalizados que no han residido en España. No cabe obviar la magnitud de la cifra, pues se estaba ante una ampliación de un 17% sobre el censo de las últimas generales de 2023.
La noticia copó las conversaciones de los tradicionales corrillos políticos del 12 de octubre, una Fiesta Nacional en la que una vez más hubo que lamentar en Madrid los insultos al presidente del Gobierno, Pedro Sánchez. Y también los sufrió en Navarra María Chivite, que fue abucheada a su llegada a la celebración del día de la Guardia Civil en Pamplona. Yerran allí y aquí.
La campaña electoral aún no ha arrancado y los niveles de crispación ya lo enturbian todo, haciendo flaco favor al insoportable ambiente polarizante que nos atenaza. Y convendría apostar por un respeto, político y ciudadano, que baje los decibelios de esa calle que tanto unos como otros presumen tener de su lado.