Editorial
Con Puigdemont se cierra el círculo
El expresident regresa 9 años después de su fuga en Waterloo con un proyecto de secesión de Cataluña desfasado que le coloca en un espacio político sin un horizonte realista

Publicado el 07/10/2026 a las 05:00
En apenas dos días, se ha cerrado el círculo de una legislatura fallida que termina con dos de sus principales protagonistas, los que hicieron posible que saliera adelante, en un cruce de caminos. El presidente Pedro Sánchez detonó el lunes el botón del adelanto electoral tras su última derrota en el Congreso, con un Gobierno agotado, incapaz de aprobar presupuestos ni sumar mayorías.
Y precisamente ayer se conocía que las puertas del regreso a España se abren para el prófugo Carles Puigdemont, el hombre que ha tenido en vilo a Sánchez durante toda la legislatura, y que fue el encargado de darle la puntilla tumbando los decretos de vivienda.
La vuelta a España del expresidente de la Generalitat tras nueve años huido, tras la fracasada declaración de independencia, cierra una de las etapas políticas más convulsas desde la recuperación de la democracia. Frustrados los intentos de extradición judicial por la resistencia insolidaria de los tribunales belgas, Puigdemont retornará amnistiado por Pedro Sánchez sin la épica de un líder, ahora cuestionado incluso en su propio partido, y sin proyecto para una sociedad catalana que, en estos años, ha sufrido fuertes convulsiones, tensionada hacia sus extremos.
Por paradojas de la política y designios del azar, el permiso judicial para que Puigdemont pueda regresar coincide con el inicio de una etapa preelectoral de alta tensión en todo el Estado, y en Cataluña, donde la opción ultranacionalista y anti-inmigración de Sílvia Orriols está vaciando el caladero de votos de la antigua Convergencia.
Carles Puigdemont es la viva imagen de la política entendida como la vulneración de las reglas del colectivo, en beneficio de una parte, a costa de la fractura de la sociedad catalana. Pero también representa el ejercicio de la política falsaria y ventajosa de un Pedro Sánchez que traicionó sus compromisos adquiridos en campaña, a cambio de un puñado de votos que le han permitido mantenerse unos años, sometido, en la Moncloa.