Opinión
"Todo eso ha terminado, pienso, y me dan lástima las moscas, pues su tiempo ha pasado. Pero menudo por saco que dan. Como el sanchismo"

Publicado el 06/10/2026 a las 19:54
Se han resguardado en mi salón las últimas moscas del verano. Son cuatro o cinco, pero parecen más por lo pesadas que se ponen. Se posan en mi mano y las espanto. Se posan en una herida que tengo en el dedo y las espanto. Se posan en mi frente, en mi tobillo, en la manga de la camisa, en el pelo, encima del perro blanco con manchas, que tira bocados secos al aire y así las espanta. Pero vuelven.
Han venido cinco moscas a anunciar el fin del mundo. La mosca del otoño es derrotista y desesperada porque siente su muerte y entonces se agarra a uno para ver si así escapa de su inminente final a manos del invierno. La mosca del verano se frota las manos porque tiene un plan, pero la de octubre es una mosca fuera de contexto, cuyo tiempo ha terminado. Pronto terminará también su vida de mosca, cuando lleguen los fríos y se descuelguen de la dama de noche las tiernas florecillas blancas que aún llenan la calle con su misteriosa fragancia.
Las miro, y son moscas de tipo vulgar, sin siquiera las iridiscencias de la mosca verde, que es la mujerona roca de las moscas, ni el peligro de la mordedura del tábano. En África he conocido la mosca tse-tsé, que se agarra a uno como a la vida, muerde a través de la camisa y puede matar un caballo.
Tengo sentimientos encontrados con estas moscas a las que fumigo con los espráis de insecticida, pero no importa porque vuelven a aparecer. O acaso sean otras, unas evidentemente muy parecidas a las anteriores: las moscas sustitutas de las primeras. Presiento ahí fuera un ejército de moscas destinadas a caer, sustituyendo a sus hermanas y siendo sustituidas a su vez por otras en un ejército interminable.
Después me entra la melancolía, que es un amor no correspondido por un tiempo que se fue, y me acuerdo de la playa, de la concha que encontró el pequeño y de las avispas que desayunaban mi cruasán antes de embarcar en aquella regata de Mahón que ya parece que se disputó en otra vida. Todo eso ha terminado, pienso, y me dan lástima las moscas, pues su tiempo ha pasado. Pero menudo por saco que dan. Como el sanchismo.