Opinión

La margarita, el rincón de pensar y una ventana de oportunidad

El presidente Sánchez analiza si las movilizaciones por la vivienda le dan votos o se van a su izquierda y si puede agrietar el triunfo de las derechas que se anuncia

Vista aérea de las tiendas de los más de mil acampados este martes en la Plaza del Sol, donde permanecen ya tres noches en protesta por la situación de la vivienda
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Vista aérea de las tiendas de los más de mil acampados esta semana en la Plaza del SolEFE
Vista aérea de las tiendas de los más de mil acampados este martes en la Plaza del Sol, donde permanecen ya tres noches en protesta por la situación de la vivienda

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Miguel Ángel Riezu

Publicado el 04/10/2026 a las 05:00

El presidente Pedro Sánchez se ha retirado al rincón de pensar. Otra vez. Recuérdese los cinco días de reflexión que ya se tomó (para nada) en 2024. Ahora se trata de pensar si adelanta las elecciones generales convirtiendo el vapuleo que ha sufrido con sus decretos de vivienda en una oportunidad de movilizar a su electorado y endilgar a la oposición la culpa de la carestía de la vivienda. Sí, sí. Exactamente eso.

Pedro Sánchez si tiene algo es olfato político para leer con inteligencia la opinión pública, no lo duden. Si llega a la conclusión de que tiene ahora una ventana de oportunidad, convocará ya elecciones. Y la primera fecha disponible es el domingo 29 de noviembre. En San Saturnino. Vaya, de la procesión a las urnas.

¿Ventajas para Sánchez? Se viste el traje del Superman llamado a solucionar el drama de la vivienda, aleja del foco los temas que corroen su credibilidad (de la corrupción a la crisis e invasión de Ceuta) y moviliza a su electorado, el más apático y decepcionado de todos hasta esta semana. Pero claro, debe comprobar antes si es verdad que así mueve a sus votantes, o que las movilizaciones de este fin de semana no se le vayan en votos por su izquierda o sean un efímero chute político. Testar si este movimiento social es capaz de agrietar el triunfo de las derechas por goleada en las urnas que anuncian las encuestas. Y en esa reflexión está, calculadora de escaños en mano. Una cosa ya ha conseguido. Pillar por sorpresa a sus propios socios, que no contaban con este rápido giro de guión.

Frustración y rabia. Hay algo evidente. La vivienda es un enorme problema. Un derecho inalcanzable. Precios por las nubes y una generación que no puede emanciparse. Genera frustración y rabia. Un drama.

Un enorme problema atascado durante años, complejo y lento de resolver y que necesita de todos (ayuntamientos, comunidades, Estado) y de un pacto entre los grandes partidos para dar estabilidad a las recetas que lo alivien. Justo todo lo que la polarización política hace imposible.

Mira que si hay algo evidente es que las políticas centradas en el control férreo del mercado no funcionan. Navarra declaró zonas tensionadas (con limitación de precios) y los precios de los nuevos alquileres han caído un 5%, sí, pero la oferta de viviendas que salen al mercado se ha hundido un 31%. Pésimo negocio. Si se estrangula la oferta de viviendas y espantas a los pequeños propietarios que son la gran mayoría, cada vez habrá más problemas para alquilar. Elemental. Eso lo que te cuenta cualquiera que trabaje en el sector.

Más viviendas y más suelo. El sentido común dice que si el precio sube hay que generar más oferta de viviendas para conseguir que bajen. De compra y de alquiler. Y eso se hace ayudando a construir más y más rápido. Pues vamos por el camino contrario. Como señala el informe de Cámara Navarra sobre Vivienda, faltan al menos 1.000 nuevos viviendas cada año en la Comunidad foral. Una escasez que perjudica sobre todo a dos colectivos: los jóvenes y los inmigrantes. Construimos poco y, a la vez, los trámites para poner en marcha suelo edificable se eternizan años y años por el laberinto burocrático en que nos hemos metido. Pues mira, a la Administración le gusta mucho más salsear con las prohibiciones y el miedo a los fondos buitre que eliminar trámites y poner suelo barato en el mercado para construir viviendas asequibles. Eso es lo que está en su mano y es 100% efectivo, pero de eso no habla el Gobierno.

Impuestos y demagogia. Oiga, y si tanto le preocupa la vivienda, elimine también impuestos para acceder al primer hogar, que se estima que el 20% del precio de cada vivienda son impuestos. Ah.. que las administraciones, incluidos los ayuntamientos, también hacen negocio con el suelo y las viviendas e ingresan un dineral. También.

El problema de la vivienda no se soluciona en España a golpe de decretazo populista. Pretender arreglar en ocho días lo que no has hecho en ocho años es tarea inútil. Y pretender hacerlo además a costa de maltratar y demonizar a los pequeños propietarios es no sólo injusto sino letal. No son el enemigo a batir, deben ser parte de la solución. Lo contrario de lo que plantea el presidente Sánchez, experto en polarizar la sociedad. Para él todo se reduce a “las élites inmobiliarias” frente a la “gente corriente”. Simplista y demagógico.

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