Opinión
"Pido perdón humildemente. No debí hacer caso a las cifras de violaciones, ahogados, de ataques a las fuerzas de seguridad y miembros del ejército. Vivo engañado"

Publicado el 05/09/2026 a las 19:16
Nos manifestamos el miércoles pasado frente a un espejismo. ¿A quién se le ocurre? Ignoramos que el presidente del Gobierno lo tenía controlado todo desde el primer momento. A las pruebas me remito: el tuit publicado el 1 de agosto por Óscar Puente en la red social X no dejaba lugar a dudas: “Otra crisis más que resuelve Pedro Sánchez”. Pero claro, los ciudadanos somos torpes, leemos lo que no deberíamos; nos dejamos engañar por los bulos que circulan por las redes sociales y vivimos desinformados por medios digitales de nula fiabilidad.
Me arrepiento mucho de haber acudido a la manifestación del miércoles pasado y gritar “¡Sánchez, dimisión!” o “¡Ceuta no se vende!”. Reconozco mi error, no debí calentarme el morro en la terraza del Iruña; no debí hacer caso a los argumentos de mis amigos; ni, por supuesto, a informes policiales obviamente falseados; tampoco debí prestar atención a las fotografías manipuladas para atacar a un Gobierno que, desde el primer día, ya había conseguido que Ceuta regresara a la normalidad. A la vista está.
Pido perdón humildemente. No debí hacer caso a las cifras de violaciones, de ahogados, de ataques a las fuerzas de seguridad y miembros del ejército. Vivo engañado, en una realidad paralela. No debí enfadarme porque el presidente se fuera de vacaciones. Seamos comprensivos: las necesitaba. Está flaco, anguloso, tiene el cortisol por la nubes. Sean compasivos (empáticos, diría él). ¿No se dan cuenta? No miente nunca.
Tampoco sus ministros de Defensa e Interior. Toda contradicción se resuelve, como ya demostró Patxi López, por la lógica más elemental. Todo es A y B al mismo tiempo. ¿Cuál es el problema? Nos fallan las virtudes teologales: fe, esperanza, caridad. Qué pena, qué vergüenza haber ido a la manifestación, rodeado de peligrosísimos fascistas: gente con la camiseta de la Selección española de Fútbol y banderas nacionales, pruebas irrefutables de xenofobia y fascismo racista. Hago propósito de enmienda en este domingo, día del profeta Zacarías. Cuarenta días de penitencia.