Opinión
"Mi cuesta no es de enero sino de septiembre, decía una madre en TV. Y la comprendo"

Publicado el 02/09/2026 a las 18:02
Como que sí, como que no, hemos llegado a septiembre tras un verano tan caluroso como no hemos conocido otro. Estamos casi en otoño, una estación que más que el calendario nos la anuncian los escaparates, llenos de material escolar y ropa estudiantil. En las casas empieza ya el jaleo de cada año, iniciado por esa especie de inventario familiar para decidir qué ropa y qué libros del hijo mayor pueden ser utilizados por el menor. Y surgen las quejas porque aquel libro exigido por el colegio ni siquiera llegó a abrirse ya que, por la razón que sea, no gusta al profesor de esa asignatura, que prefiere que sus alumnos tomen apuntes. ¿No es este un gasto inútil?
¿Y qué decir de lo que tanto indigna a las familias, acerca de que los uniformes deban ser adquiridos en un solo establecimiento que no se esmera en absoluto en atender a esta numerosa clientela que con demasiada frecuencia debe repetir su visita porque no tienen las tallas precisas y además estas, una vez solicitadas tardan en llegar, y a veces no lo hacen hasta iniciadas las clases?. Suena mal, terriblemente mal, porque parece que son los colegios y no las familias, los beneficiados, quién sabe cómo, por esta obligatoria compra en un lugar único. Hubo un tiempo en que eran bastantes los comercios que tenían los uniformes de cualquier centro de enseñanza y, por cierto de superior calidad. Incluso se vendían las telas para que madres habilidosas los confeccionaran. Y además, siendo a medida, mucho más ajustadas las tallas a los cuerpos de sus hijos. ¿Por qué ahora lo ponen tan difícil a los sufridos padres?
Mi cuesta no es de enero sino de septiembre, decía una madre en TV. Y la comprendo, aunque no solo es dinero sino absurdas incomodidades que sin gran esfuerzo y con buena voluntad podrían solucionarse para bien de todos.