Opinión

"Esto debe ser insoportable para quienes todavía odian todo lo que huela a España y en los que todavía persiste la tentación de la violencia como arma política"

"Vivimos lo que queda de una larga enfermedad que no termina de curar, de un fundamentalismo que no respeta al otro y que el mundo que viene llevará con suerte al baúl de los recuerdos"

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Pedro Charro

Publicado el 30/08/2026 a las 17:44

El último éxito español en el mundial y su celebración, demostró que muchos jóvenes pasan ya de vivir la idea de España como un tabú, que la han secularizado y hecho normal, que no tienen problema en sentirse españoles, además de cualquier otra cosa y que viven la identidades compartidas sin complejos. Esto debe ser insoportable para quienes  todavía odian todo lo que huela a España y en los que todavía persiste la tentación de la violencia como arma política, seguramente porque nunca han hecho un auténtico esfuerzo por desterrarla. Lo vimos en Berriozar, con ese asalto brutal a quienes estaban viendo el partido  y donde la respuesta no ha estado a la altura. Hemos oído al alcalde rechazar lo ocurrido, pero aludir al antifascismo, como si ver un partido de la selección fuese algo intolerable que al final trae consecuencias, y después el tira y afloja de unos comunicados en el que el PSN, un  partido que se ha perdido ya totalmente, retiró su propio texto de condena para contentar a Bildu, sustituyendo la condena por el rechazo, en un perverso juego de palabras lleno de equilibrios, donde se evita nombrar las cosas como son. 

Al final, el texto aprobado pide un plan de convivencia en colaboración con la grandilocuente Dirección General de Memoria y Convivencia, experta también en equilibrismos muy sutiles, siempre en contra de todas las violencias aunque la que suframos sea casi siempre la misma, y que en este caso no ha dicho ni mú. La única amenaza seria a la convivencia está a la vista para quien quiera verla,  sin necesidad de grandes planes ni análisis y lo peor que puede hacerse, en vez de lanzar una mensaje claro a los autores de que su agresión es inadmisible y no se va a tolerar, es poner paños caliente, mostrar que se vacila en condenarlos, tratarlos de antifascistas -el mundo al revés-,como si se les comprendiera en el fondo. Vivimos lo que queda de una larga enfermedad que no termina de curar, de un fundamentalismo que no respeta al otro y que el mundo que viene llevará con suerte al baúl de los recuerdos.

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