Opinión
134 días para ti, 231 días para Hacienda
Cada año los navarros tienen menos dinero para ellos mismos mientras el Gobierno ingresa más y, a cambio, les presta unos peores servicios

Publicado el 23/08/2026 a las 05:00
El pasado 20 de agosto, los navarros celebramos nuestro ‘Día de la Liberación Fiscal’. Esa simbólica fecha significa que, si los navarros comenzaran cada 1 de enero con la obligación de destinar cada euro de su salario a los impuestos que acabarán pagando a lo largo del año –todos ellos, desde el IRPF hasta el IVA-, terminarán de pagarlos el 20 de agosto, tras 231 días.
Dicho de otro modo, de media, al contribuyente navarro le quedan para sí mismo el fruto de 134 días de su trabajo, mientras que la Hacienda Foral se queda el resto. Con ese dinero, por supuesto, todavía deberá pagar su hipoteca o su alquiler, sus préstamos, la avería del coche, el colegio de sus hijos o cualquier otra eventualidad.
Esto es un disparate se mire por donde se mire, sobre todo cuando los servicios que la Administración presta –a cambio de casi dos tercios del fruto del trabajo de los ciudadanos- distan mucho de ser excelentes.
Navarra, que tiene autonomía fiscal y tributaria por nuestro Régimen Foral y que nos situó durante mucho tiempo como referentes en servicios públicos pagando menos impuestos, hoy se sitúa en el puesto 14 en el Índice de Competitividad Fiscal Autonómico. Es decir, los navarros somos de los españoles que más impuestos pagamos.
Durante muchos años fuimos la envidia de ciudadanos de otras comunidades españolas por la calidad de nuestros servicios públicos. Hoy, desgraciadamente, eso ya no ocurre.
La sanidad navarra, antes referente, está hoy irreconocible. Desde que María Chivite es presidenta, hay 26.179 personas más esperando cita para una consulta médica. Si nos comparamos con otras Comunidades Autónomas en ese periodo, el tiempo medio de espera para ser atendido en una consulta médica ha aumentado de 61 a 152 días.
Solo los canarios esperan más que los navarros, algo inaudito. Y en consultas de revisión, la espera media desde 2019 ha pasado de 51 a 110 días. Hemos pasado de ser la mejor comunidad en cuanto al programa de detección precoz de cáncer de mama a ser la 13ª. Hemos dejado de ser atractivos para atraer y retener médicos y hoy están sin cubrir 160 puestos de la plantilla.
¿La consecuencia? Desde que Chivite es presidenta se ha duplicado el número de personas que contratan un seguro privado, mientras siguen pagando la sanidad pública, por supuesto, cuyo presupuesto ha crecido de 1.082 a 1.554 millones de euros. Hemos pasado de ser, según la propia valoración ciudadana, la mejor sanidad de España a ocupar el puesto número 13 de 17. Solo cuatro comunidades autónomas están peor que Navarra.
La vivienda es prácticamente inaccesible. El precio sigue en aumento por falta de oferta, mientras la capacidad de ahorro de personas y familias se reduce año a año. Los grandes planeamientos están paralizados, la lista de espera de demandantes de vivienda protegida desde que Chivite es presidenta ha pasado de 10.632 a casi 25.000 personas y lo único que ha conseguido su medida estrella, las zonas tensionadas, es un descenso de la oferta de alquiler del 39% en Pamplona y Comarca.
Nuestro sistema educativo está hoy lejos de liderar ni la calidad ni la equidad. Al Gobierno solo le ha preocupado intentar cerrar aulas en la red concertada, limitar la libertad de elección de las familias e impedir un ciclo 0-3 años gratuito para todos.
El tiempo medio de valoración de la discapacidad ha aumentado de 5 a 13 meses y medio, desde 2019. Con el actual gobierno, hemos registrado el peor dato de nuestra historia en personas en riesgo de pobreza y exclusión social. Y el modelo de Renta Garantizada es un fracaso que genera efecto llamada y desincentiva el trabajo.
La tasa de criminalidad en Navarra se sitúa por encima de la media nacional y somos la segunda comunidad con mayor tasa de víctimas de violencia de género.
Somos la peor comunidad de España en índices de siniestralidad laboral, tanto en accidentes totales como en mortales, en brecha salarial entre hombres y mujeres y en porcentaje de jóvenes que pueden emanciparse.
Navarra sigue siendo industrial porque parte de una fortaleza extraordinaria, pero desde el año 2019 el conjunto de su industria ha retrocedido en términos reales un 3,5%, peor que la media nacional y peor que comunidades vecinas como País Vasco, Cantabria, La Rioja o Aragón. El reto no es vivir de la posición heredada, sino volver a liderar el crecimiento industrial.
Recordemos que todo esto ocurre mientras el Gobierno de Navarra recauda mucho más a costa de los impuestos que pagan los navarros–en 2025, un 49% más que en 2019- mientras el coste de la vida ha crecido un 25% y el salario medio un 18,6%.
Volviendo a la simbólica fecha del ‘Día de la Liberación Fiscal’, en 2019 fue el 1 de julio, 50 días menos que en 2026. Los navarros hoy dedican casi dos meses más a pagar impuestos, mientras el coste de la vida asciende a mayor ritmo que sus salarios.
Cada año, los navarros tienen menos dinero para ellos mismos mientras el Gobierno cada vez ingresa más y, a cambio, les presta unos servicios cada día peores. Una situación que no es sostenible. Una situación que desde UPN vamos a revertir. Estamos preparados para ello. Hemos demostrado que sabemos gestionar bien y lo vamos a seguir demostrando.
Cristina Ibarrola, presidenta de UPN.