Opinión
"Presumo que el eclipse total que prevé Sánchez no será sencillo, pues se la juega con un país profundamente encabronado al que da la espalda con desdén de déspota"

Publicado el 15/08/2026 a las 19:00
Nos fuimos a una playa de las Landas a ver el eclipse. Junto a los perros, éramos los únicos que no llevábamos gafas protectoras. Una niña francesa adorable nos prestó las suyas unos segundos. Pero lo mejor no estaba en el cielo, sino en la tierra. La luz verdosa que lo volvía todo un poco espectral, el viento ligero, la bajada de la temperatura… Cuando terminó, la gente en la playa aplaudió, como si fuera un espectáculo.
Por la noche, miras el teléfono para conocer qué nuevo eclipse parcial ha ensombrecido tu país. Bajas de la astrofísica de turista a la actualidad doméstica… Y te encuentras con Óscar Puente, colgado de una rama de las redes sociales, selva donde ha puesto su oficina para gestionar la cosa pública. En un tuit calificaba de “ignominia” -sustantivo hiperbólico que ha debido copiar de alguna novela de Antonio Muñoz Molina-, que el rey posara junto a Javier Negre, al parecer un periodista nada afín al Gobierno.
Como bien decía alguien estos días, Óscar Puente es el canario en la jaula. La primera prueba de que el PSOE entra bajo tierra para probar si hay grisú. Si como defienden algunos políticos y analistas, la única salida del Gobierno es abrir un proceso constituyente para apartar a la Corona y devolvernos a la Segunda República. El inefable Puente no hace sino seguir las instrucciones de Sánchez. Le quedan 11 meses hasta las elecciones. El mismo tiempo que necesita una morsa para preparar el parto.
Corrupción, juicios, invasiones del territorio, un Congreso paralizado… En este eclipse político que seguimos en directo cada semana, sin que nadie asuma las consecuencias de una triste dimisión, el paso final es horadar a la única institución que simboliza la unión y expresa en cada intervención la defensa de los auténticos valores republicanos: la la igualdad, la libertad, la fraternidad. Presumo que el eclipse total que prevé Sánchez no será sencillo, pues se la juega con un país profundamente encabronado al que da la espalda con desdén de déspota. Es buen momento para recordar que, durante los eclipses, los aztecas sacrificaban a un mandatario.