Editorial
Tebas incendia al osasunismo
LaLiga, contra lo pactado por Osasuna y Celta, castiga a los rojillos suspendiendo su debut liguero y marcando el encuentro en una semana en la que los navarros jugarán tres partidos

Publicado el 14/08/2026 a las 05:00
Hay decisiones muy difíciles de explicar, y la adoptada este jueves unilateralmente por LaLiga de fútbol profesional es una de ellas. El organismo que dirige Javier Tebas ha decidido suspender el debut liguero de Osasuna debido al mal estado del césped del Celta, su rival de este domingo. Pero algo que podía ser entendible — y así lo habían asumido los propios equipos afectados, pactando una fecha posterior en septiembre— se ha convertido en inadmisible por obra y gracia del organizador de la Primera División del fútbol español.
LaLiga programa el encuentro para el jueves 27 de agosto, cuando Osasuna juega partido ese mismo lunes. Apenas 71 horas de separación entre un encuentro y otro, con viaje a Galicia de por medio. Curiosamente, el rival, responsable último del problema del hongo en la hierba de Balaídos, dispondrá de dos días más para preparar el encuentro. De nada han servido las quejas rojillas para mover uno u otro partido.
Los motivos de enfado son muchos, empezando por aplazar un encuentro a apenas tres días del duelo, con las consiguientes pérdidas de dinero invertido en reservas hoteleras y desplazamientos que habían asumido los aficionados rojillos en plena época vacacional. La prepotencia mostrada por el organismo de Tebas tampoco ayuda, pues asevera que ha sido una decisión adoptada de forma conjunta con Osasuna y Celta, lo que falta a la verdad, pues ambos clubes apenas han podido darse por enterados y no se ha respetado lo acordado entre ellos.
Y lo que colma el vaso es que aquí llueve sobre mojado, pues la hinchada rojilla ya partía de una indignación previa al haber señalado LaLiga las dos primeras jornadas en casa en lunes por la tarde, el peor horario posible para los seguidores locales. La dureza del comunicado emitido ayer por Osasuna (“Efectivamente, esto no es fútbol, es LaLiga”) evidencia hasta qué punto los dirigentes de nuestro fútbol se han alejado del espectador en pos de sus intereses. Y ahí está el reciente ejemplo de Infantino con la FIFA. Urge pues que el balompié sea devuelto a sus verdaderos dueños: clubes, jugadores y afición.