Opinión

La lección del Tarajal

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Joaquín Garro

Publicado el 07/08/2026 a las 05:00

¿Qué está pasando en Ceuta? Teóricamente la mecha la ha prendido una sentencia reciente del Tribunal Supremo que viene a explicar, básicamente, que entrar a España te exime de que te devuelvan “en caliente” a Marruecos. Sea cual sea la valoración jurídica de la sentencia, sus efectos eran previsibles para cualquiera, algo que rápidamente puso en marcha a la redes de tráfico de personas y que el Gobierno de España pareció ignorar.

El haber desoído durante quince años o más a la Policía Nacional y a la Guardia Civil que venían denunciando una falta flagrante de medios en todas las fronteras españolas, y muy especialmente en el malecón del Tarajal, cuyas defensas habían sido calificadas de ridículas, ha provocado un caos con la entrada de 60.000 a 80.000 inmigrantes irregulares y una cifra cercana a cien fallecidos, la mayoría por ahogamiento.

La crisis migratoria en Ceuta ha dejado una pregunta inevitable; si el Tribunal Supremo ha considerado en la sentencia que un elemento físico de contención en el mar permitiría aplicar el rechazo en frontera a quienes entren a nado, ¿por qué ese sistema no se instaló antes de que se produjera una nueva entrada masiva de inmigrantes?.

La sentencia del Tribunal Supremo no derogó las devoluciones en caliente, lo que hizo fue precisar su alcance. El alto tribunal recordó que la disposición adicional décima de la ley de extranjería continúa vigente, pero únicamente resulta aplicable cuando el inmigrante supera un elemento físico de contención de la frontera. Una valla terrestre cumple esa función; el mar por sí solo, no.

Los sistemas de vigilancia, cámaras, radares o drones detectan pero no contienen, por ello, quien es interceptado nadando debe ser sometido al procedimiento ordinario de extranjería y no puede ser devuelto de forma inmediata.

Ante la gravedad de los hechos, el Gobierno ha comenzado la instalación de barreras de contención a base de boyas neumáticas en el espigón del Tarajal, en Ceuta con una longitud de 500 metros, una altura en superficie de 30 a 70 centímetros y una parte sumergida de hasta un metro de profundidad .

La instalación de este elemento físico de contención cuya ausencia señaló el Supremo, busca que quien supere esta barrera puede ser objeto de rechazo conforme a la legislación vigente.

La cuestión política resulta inevitable, si la solución técnica era relativamente sencilla y el debate jurídico sobre la necesidad de un obstáculo física existía desde hacía tiempo, ¿por qué se esperó a actuar después de la crisis?. Una primera explicación puede encontrarse en la prudencia jurídica. Hasta que el Supremo fijó doctrina, el Gobierno pudo considerar suficiente el sistema de vigilancia existente. Sin embargo la sentencia aclaró definitivamente que la vigilancia tecnológica no equivale a un elemento físico de contención.

La instalación de las boyas, después de la entrada masiva, transmite la sensación de que la iniciativa ha correspondido a los acontecimientos y no a la planificación del Estado. La seguridad jurídica también constituye una forma de seguridad nacional y España tiene derecho a controlar sus fronteras exteriores, igual que cualquier Estado democrático.

Ese derecho reconocido por el Derecho Internacional y europeo debe ejercerse respetando las garantías legales pero también evitando que las lagunas normativas se conviertan en un incentivo para la inmigración irregular.

La barrera de contención, que se está instalando en Tarajal, se ha tildado de parche.”Las boyas son un parcheo que llega tarde, y que en la práctica no va a servir para nada”, ha señalado el portavoz de la Asociación Unificada de la Guardia Civil en Ceuta, e indica que la única solución pasa por la ampliación de los espigones a fín de que la frontera sur de Europa no pueda ser vulnerada con la facilidad con la que todo el mundo ha podido ver.

Las boyas del Tarajal no resolverán por sí solas el desafío migratorio, constituyen una pieza más dentro de una estrategia que exige cooperación con Marruecos, lucha contra las mafias, procedimientos legales claros y medios materiales. Sin embargo su instalación deja una enseñanza evidente, cuando una vulnerabilidad es conocida, retrasar la respuesta suele resultar mucho más costoso que actuar con previsión.

Como recordaba Sun Tzu “el general victorioso gana primero y combate después; el derrotado combate primero y busca después la victoria”. En la gestión de las fronteras, como en la estrategia, la anticipación casi siempre vale más que la improvisación.

Joaquín Garro Domeño. Doctor en Seguridad Internacional.

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