Opinión
"Deslumbrado por la oportunidad, el presidente de los populares se olvidó de tener en cuenta la sensibilidad"
"El cáncer es causa de muchas de las bajas que Feijoo pretende penalizar sin distinguir entre enfermedad y fraude"

Publicado el 11/07/2026 a las 05:00
El índice de bajas laborales en el País Vasco es el más alto de España, según la estadística de absentismo de Randstad Research publicada hace unos días. Inspirado por el dato, Alberto Núñez Feijoo declaró ante el Círculo de Empresarios de Bilbao que es preciso acabar con el “cáncer” del absentismo, para lo cual sugirió una medida sutil, propia de mentes despiertas: reducir el salario a quienes están de baja. Deslumbrado por la oportunidad, el presidente de los populares se olvidó de tener en cuenta la sensibilidad. Siempre hemos reivindicado en nombre de las libertades comunicativas la potestad de cada cual para elegir sus metáforas. La tan manida del cáncer aplicada a toda clase de infortunios y calamidades tiene un evidente poder expresivo, pero su acierto es dudoso cuando da lugar a malentendidos oncológicos. El cáncer es causa de muchas de las bajas que Feijoo pretende penalizar sin distinguir entre enfermedad y fraude.
Este es un asunto demasiado complejo como para abordarlo con recetas expeditivas, y más si desembocan en el recorte indiscriminado de derechos. Pero Feijoo sabe de la impopularidad de las bajas médicas no solo entre la clase empleadora. Unas pocas veces por experiencia directa, las más por falta de empatía, sobre la ausencia del trabajo por motivos de salud tienden a pesar la sospecha y una disimulada condena social. No es casual que en el lenguaje común se diga que el empleado “ha cogido” la baja, como si se tratase de un acto voluntario fruto de la decisión personal y no de una decisión médica.
Es el lado insolidario de una cultura laboral que solo se vuelve comprensiva cuando cambian las tornas y al que ayer criticaba le toca ser hoy quien “coge” la baja. Ese estigma de la baja tramposa es el que explica la buena acogida de la propuesta entre una parte no despreciable de la gente. Por fortuna, la derecha se ha mostrado más comedida y ha reaccionado entre el silencio prudente y el matizado acrobático de las palabras de Feijoo. En descargo de este hay que decir que le aguardaba otra visita más estimulante a tierras del Norte. Tal vez mientras hablaba a los empresarios su pensamiento iba volando hacia la celebración sanferminera, el encierro desde un balcón de la Estafeta, su debut triunfal en el afamado Baile de la alpargata.