Opinión

¡Qué mala uva!

"No se pueden hacer estos disparates que ensucian las limpias aficiones y confunden el deporte con la desdichada política partidista"

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Víctor Manuel Arbeloa

Publicado el 22/06/2026 a las 05:00

Claro que no hay que sacar de quicio las cosas. Por ejemplo, no hay que sacar el deporte del quicio deportivo y trasladarlo al extraquicio político. Por eso, ¡qué error, qué mala uva, qué falta de sentido común la decisión de la dirección del Athletic Club! Imagine el lector que el Club Atlético Osasuna (C.A.O.) añade en las camisetas de sus futbolistas el mapa de la Navarra del siglo XII, y explica a la vez que la corona real, o las cadenas o el león rampante coronado de su escudo quieren decir que Navarra aspira a ser lo que fue un día… ¿qué podríamos esperar que dijeran los riojanos, los alaveses, los guipuzcoanos…? O que la dirección del Fútbol Club Barcelona (F. C. B.), en una nueva equipación, añadiera el mapa de los “Paíssos Catalans” y explicara que las cuatro barras de su escudo deportivo tienen esa intención política desde siempre… ¿qué gracia les haría a valencianos, mallorquines, menorquines, cada vez que vieran ese escudo? 

O que el Chelsea Football Club pusiera en las camisetas el mapa del Reino Unido y de todo el Imperio británico, dando al león en pie o al bastón de los abades de Westminster de su escudo, el propósito de reivindicar para el futuro lo que un día fue… Sería el hazmerreír mundial. ¡Bizarre! En fin, si un día el Fussball-Club Bayern München reprodujera en su equipación el mapa de la “Grossdeutschland” (la gran Alemania) o el “Grossdeutsches Reich” (el imperio de la gran Alemania), y comentara al mismo tiempo que eso quieren decir los rombos blanquiazules bávaros o las cinco estrellas doradas de su escudo… ¿qué dirían los seguidores alemanes y no alemanes del Bayern? ¡Grotesche! Todos los escudos deportivos incluyen símbolos de los países o ciudades de los clubs de fútbol a los que pertenecen. 

En el de Athletic, Bilbao y Vizcaya están muy bien representadas. Por cierto, los lobos rampantes de la Casa de Haro, fundadora de Bilbao, habrán rugido al ver el dislate. Los demás clubes vascos y navarros llevan también los símbolos pertinentes. No es cierto que las franjas rojiblancas hubieran representado en un principio los supuestos siete “herrialdes” de la supuesta y soñada Euskalherria, porque procedían del Southampton Football Club, de Inglaterra, del que se importaron las primeras equipaciones. Y, si alguien pensó en eso en 1919, no hay razón alguna para perpetuarlo en el siglo XXI, visto lo visto hasta hoy. El Athletic de Bilbao ha sido y es un gran club, muy querido de muchos navarros. Yo, de mozuelo, me quedaba sin cenar algunas veces por el disgusto de haber perdido el equipo de mis amores, que lo recitaba de memoria. Qué emoción un día cuando vi a Zarra, ya mayor, en su pueblo.

 No se pueden hacer, no se deben hacer estos disparates, que ensucian las limpias aficiones y confunden el deporte con la desdichada política partidista. Ese reconocido filósofo moral que es Javier Tebas justifica frívolamente, sacudiéndose toda responsabilidad, lo hecho por el club bilbaíno, “porque no es político, sino cultural e identitario”. ¡Como si lo cultural e identitario no tuviera nada que ver con la política, y más tratándose de políticos nacionalistas, como ellos mismos se llaman, que incluyen a Navarra en su nación, lo quieran o no los navarros de esa Navarra. También los de la “Grossdeutschland” de los años treinta hablaban del “habla y ascendencia alemana” para justificar su expansión. ¿Y qué otra cosa dice Putin sobre Ucrania? ¡Siempre la lengua y los apellidos como trampa cultural! Por su parte, el Gobierno de Navarra, que debiera haber sido el primero en haberse acercado al asunto, con la prudencia, templanza y firmeza que se exige a toda institución democrática, salió con una pata de banco diciendo que en el caso “no se ven comprometidos o mal utilizados los símbolos oficiales” ¡Quiá! 

¿Y eso qué tiene que ver? Si alguien puede verse comprometido, por leve que parezca la cosa, es el Gobierno de Navarra, como se vio otrora en el asunto del escudo, viendo que meten a la Comunidad, que dice regir y representar, en un mapa político que no es el suyo, y eso en un equipo de fútbol de una ciudad amiga y de una Comunidad amiga, que a veces se equivoca y hace disparates como este. Seguro que este mismo Gobierno, al menos en su mayoría, diría muy otra cosa, si no estuviera, interesada y empecinadamente, enredado con independentistas vascos, con confederalistas vascos y con leninistas, dispuestos a cualquier cosa con tal de estar donde están. Claro que no hay que sacar de quicio las cosas. Aplíquense el cuento los que las han sacado. Por amor al Athletic, al fútbol, al deporte, a la alegría y a la convivencia entre todos. ¡Qué error, qué mala uva, que falta de sentido común! 

Víctor Manuel Arbeloa. Escritor

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